Hay gente que piensa que ya se ha hablado demasiado de los Sucesos y que todo está más que claro. Otros pensamos todo lo contrario. Aunque Franco prohibiera posteriormente la lucha de clases, veo tan nítido que estos Sucesos son un producto de ella, como que las distintas clases sociales del pueblo se posicionaron ante tales hechos. Sobre algunos aspectos concretos sabemos muy poco porque, aunque los campesinos anarquistas contaron a Mintz todo lo que sabían, nadie ha hablado sobre lo que sucedió la fatídica noche del 11 al 12 de enero en la pensión de Montiano después de que Rojas quemara la choza hasta que a las 7 de la mañana decidiera llevar a cabo la razzia que terminó con la muerte de otros doce campesinos. Hoy el Diario de Cádiz, en su sección de esfemérides, trae a colación un atentado contra José Vela Morales y que según podremos comprobar sí estaba relacionado con los Sucesos de Casas Viejas, pese a que el Diario de Cádiz mantenga lo contrario. El incidente es muy significativo y ejemplificante. El hecho de que el Diario diga que el incidente no tiene nada que ver con los Sucesos es una prueba más, de las muchas que se han ido acumulando posteriormente, del carácter polémico y visceral del asunto. Declara a Julio Romano, periodista de Crónica, en enero del 33, «un señor acomodado de Casas Viejas» (¿José Vela Morales?): «Hace años las gentes de las ciudades populosas buscaban el tranquilo refugio de estos pueblecitos andaluces para curarse los nervios y descansar del trajin abrumador de la capital. Aquí vivían unos meses de reposo en la paz y la belleza de estos campos. Ahora somos nosotros, los hombres de estos pueblos y aldeas, los que tenemos que ir a esas ciudades a restaurar nuestro equilibrio nervioso. La inquietud y el sobresalto de estos dían me ha destrozado. Y como quiero vivir unos meses tranquilo, pienso irme con mi familia a Cádiz. Esto es la paz de la aldea.» Fue en Cádiz, en la calle San José número 12, donde José Vela Morales estableció su residencia y donde fue agredido.Vicente Ballester en su famoso panfleto de la Confederación Regional del Trabajo de Andalucía y Extremadura «Han pasado los bárbaros» lo señala directamente. Otro anarquista, Pérez Cordón, basándose en el testimonio de los campesinos, lo acusa de disparar desde el balcón al aire en la madrugada del 11 de enero del 33. Él escribe en una carta al diario de la CNT: «Surgen los trágicos sucesos de enero. Ante la gravedad de lo que veíamos y la mayor aún que nos amenazaba «en nuestras casas nos recluimos para defender a los nuestros en caso de un anunciado asalto».
