Dejábamos el miércoles el asunto en las tribulaciones de Thebusem para hacer creer a sus compañeros que los cuatro conejos que le había cobrado el perro habían sido obra de su escopeta. Así, que decidió poner las cuatro piezas en una piedra que sobresalía en el campo y le disparó a los cuatro conejos muertos. Aunque le costó, los compañeros tragaron: “Al poco tiempo volví á Ben-Halluz. En el acto fui al teatro de mi hazaña y hallé en el antiguo cauce la piedra limpia, dura y hermosa que sirvió del altar para el sacrificio, conservando aún señales de los perdigones. Quise marcar un signo que perpuetuase á mis ojos el lugar de la aventura, y con cincel y martillo grabé esta especie de leyenda algebráica: 4+M en la cual no decia cuatro más eme, sinó que consideraba la cruz como señal, el guarismo y la letra eran abreviatura de las palabras CUATRO MUERTOS…” Tenemos ya por tanto la razón del título del artículo aunque nos falta lo de la pesca. Ese es el final, que como en los buenos artículos, también reside en él la guinda y la moraleja. “A los veinte y tantos años de estos sucesos, por primera vez revelo, el dueño de unas tierras colindantes con Ben-Halluz quiso dar un ensanche de treinta ó cuarenta hectáreas á su finca, y promovió el deslinde de la misma. Los golillas otorgaron lo que se les pedía, por ser de justicia, y considerando que según el dictamen de los peritos y reconocimiento judicial, la piedra con
De lo expuesto se infiere, que si el cazador fui yo, el pescador fue otro. Doctor Thebussem”
Pescadores de esos que aprovechaban los valdíos, los terrenos comunales, los padrones y coladas han abundado en esta zona desde siempre. Su carácter marginal y aislado, sin la presencia de un poder fuerte que protegiese los intereses comunes facilitaba las usurpaciones. Tenemos un plano de Casas Viejas de 1906 en el que se demuestran varias de esas apropiaciones. También existen una serie de actas de plenos sobre disputas y usurpaciones en los terrenos de las canteras “a la entrada de Casas Viejas” (mañana publico un pot sobre ello).
Como dijo Rousseau:»El primer hombre al que, tras haber cercado un terreno, se le ocurrió decir ‘Esto es mío’ y encontró a gentes lo bastante simples como para hacerles caso, fue el verdadero fundador de la Sociedad Civil («Discursos sobre el origen y la desigualdad entre los hombres») » Mariano dice lo mismo. También Prohudon lo decía por la misma fecha que Thebussen (“la propiedad es un robo”), pero el medinense sustituye la amargura y la rotundidad, por la finura y la ironía, en la forma de expresarlo.
La fotografía es una vista aérea de los americanos en 1956
