Que estamos en una tierra muy especial, donde el pasado marca indefectiblemente el presente, parece un hecho clarísimo. De los cuatro monumentos a analizar, en estos momentos en los que escribo, solo se pueden visitar dos, pero esperemos que a corto y medio plazo se puedan visitar todos. En la actualidad ni el Monasterio del Cuervo, ni la Torre de Benalup tienen la visita permitida, ya que forman parte de grandes explotaciones privadas de la zona; ese latifundio que tan presente ha estado en la historia de Casas Viejas. La ruta por los monumentos benalupenses es el viaje por la historia de la localidad. El Tajo de las Figuras nos sirve pa
ra adentrarnos en la prehistoria y el tránsito hacia la Historia Antigua, las condiciones idóneas de habitabilidad de la Laguna de la Janda y de su entorno explican la existencia de unos de los patrimonios prehistóricos más ricos de la península. La presencia de influencias orientales, especialmente fenicias, ejemplifica el carácter de paso y entrada por este lugar de pueblos foráneos a la península. La misma característica, pero ya en la Edad Media, la podemos observar en “La Morita”, alcaría árabe que sirve de magnífico mirador sobre la Laguna de la Janda, escenario, según confirman las últimas tendencias historiográficas, de la batalla de la Janda, en el 711, que sirvió de punto de comienzo para la dominación musulmana. El tercer monumento centra la Historia Moderna, se
trata del Monasterio del Cuervo, que también fue fruto de la llegada de hombres que llegaron a esta tierra buscando nuevas posibilidades y mejores condiciones de vida. En el caso del Monasterio, los monjes carmelitas invirtieron mucho tiempo en recorrer toda la Andalucía Baja, para finalmente decidirse por nuestra tierra. El cuarto monumento es el único que está emplazado en el casco urbano benalupense y es la referencia de la Historia Contemporánea. Como sabemos el pueblo se crea a principios del siglo XIX sobre la base de poblamiento disperso en la antigua dehesa de la huertas, pero será en está época, al hilo de un fallido concurso convocado por la Diputación Provincial en 1822 y del proceso de desamortización, cuando gente de toda Andalucía se establecen en esta zona buscando nuevas oportunidades y mejores condiciones de vida, que el espejismo de los latifundios podían ofrecer. Como resultado de ese proceso de aluvión el pueblo crece rápidamente y a finales del XIX y principios del siglo XX, se proyecta la única calle de trazado rectilíneo y con planificación previa (la calle San Juan), la plaza de la Alameda y la construcción de la Iglesia de Nuestra Señora del Socorro. A finales del XX y principios del XXI también ha conocido el pue
blo un proceso de desarrollo económico, urbano y turístico sin precedentes. Fruto de él son dos llamativos y espectaculares hoteles; Utopía y Flair Play. Los dos corresponden a inversiones y llegada de personal foráneo (una constante histórica).
