En la Gaceta de la Regencia del día 11 de Octubre de 1810 se puede leer como el 5 de Octubre de ese año el Regimiento de Sigüenza y un destacamento de caballería de las Casas del Castaño “se han adelantado hasta las Casas Viejas, y han quemado el campamento enemigo, matando a muchos franceses y remitiendo a esta ciudad (Algeciras) ocho prisioneros.” En este caso la guerrilla parte desde las Casas del Castaño (en el cruce de la carretera de los albañiles con la autovía). “El campamento enemigo” es en realidad una especie de fuerte (tal denominación aparece el 14 de Marzo de 1811, en el Semanario Patriótico, relatando una acción contra Chiclana, se refiere al “fuerte de Casas Viejas”) que los franceses instalan para intentar controlar el mundo rural. Las ciudades están sometidas a un férreo control galo, pero el campo es dominio de la guerrilla, que aprovecha lo escarpado y el conocimiento del terreno, amen de la colaboración de los lugareños ante la invasión gabacha. Que cueste cierto esfuerzo identificar estas acciones como simples escaramuzas de la guerrilla, se debe a que los españoles eran conscientes de la necesidad de utilizar la guerra de tintas, para elevar la moral propia y hundir la enemiga, es decir, que no es un invento de los anónimos de los blogs o periódicos locales actuales. La importancia geoestrátegica para los franceses de Medina y Casas Viejas es tremenda, pues se tratan de enclaves fácilmente defendibles, en el interior, a mitad de camino entre la bahía de Cádiz y la de Algeciras. La misma razón que explica la importancia de Medina en la edad Antigua y Moderna.
En el periódico El Conciso, el 21-3-1812 aparece : “Dicese que el general Cruz ha batido (no se sabe quando) en Casas Viejas al enemigo, quien se encerró en Medina”.
En la Gaceta de la Regencia del 5 de Marzo de 1811, se cuenta como el 28 de febrero salió de Tarifa un destacamento de tropas españolas para atacar el campamento francés instalado en Casas Viejas. “… Emprendí la marcha ayer al anochocer con dirección a Casas-viejas a fin de apoderarnos de este interesante punto. La corta distancia de tres leguas desde Facinas á Casas-viejas, y los informes de los guias, me hicieron consentir que llegariamos algunas horas ántes de amanecer; pero hallando los caminos impracticables por los pantanosos y continuos arroyos q
ue hay en ellos (poco ha cambiado la situación cerca de 200 años después), no pude avistar la posición de Casas-viejas hasta el ser de dia…El enemigo al darse cuenta de que va a ser encerrado, intenta escapar hacia Medina, pero en el camino es atrapado y derrotado. Con pérdida de unos 30 hombres, entre muertos y heridos y 33 prisioneros, habiéndonos costado un carabinero muerto y otro herido
Estas dos fuentes nos confirman como los guerrilleros atacaban Casas Viejas por su indefensión y aislamiento, algo parecido a lo que después ocurriría en enero de 1933. La mayor fortaleza de Medina le privó de esos ataques indiscriminados. Pero lo que más me llama la atención es que gracias a mi amigo Juan Moreno, el interés por conocer y saber aspectos de la Guerra de la Independencia relacionado
s con Benalup-Casas Viejas ha tomado unos niveles increíbles. Ha sido una gratísima sorpresa. Si va a resultar que la tesis de Juan Pedro Aguilera que sostiene que es una falacia que no tengamos historia, que lo que ocurre es que no la conocemos, que no está investigada, va a ser cierta. Se me ocurre, por tanto, que se puede establecer de nuevo la doble vertiente de la guerra de la independencia. Por una parte, la lucha contra el antiguo régimen y el fatalismo, la apatía, la desgana y, por otra, la lucha contra la invasión napoleónica y la ignorancia o el nepotismo propio y ajeno que nos impide conocer nuestra historia en general y a nosotros mismos en particular. Napoleón quiso introducirnos el Nuevo Régimen por sus bemoles y nosotros nos aprovechamos de las circunstancias para autodarnoslo. Eso es la Pepa, que se dio en el contexto de la Guerra de la Independencia. La una no se hubiera dado sin la otra. Nos autovaloraremos, nos sentiremos mejor y tendremos la autoestima más alta si nos conocemos más. Viva, por tanto, la Pepa, y la Guerra de la Independencia.

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