«Encaramado en su trono
con escalones al ancho,
frontal de ladrillos rojos,
piso de losas de tacos,
cancela verde, portada,
parte superior de reja,
leyenda que la remata.
Mercado Público reza…»
Mercado Público 2000. Letra El Santo
La intersección entre la calle San Juan y el camino de Alcalá ha sido siempre una especie de entrada al pueblo donde se concentraban vendedores de distintos tipos, también allí estaban situadas las rudimentarias oficinas municipales. Si un poco más adentro estaba la plaza oficial, centro religioso y social del pueblo, aquí se ubicaba el centro comercial y la entrada natural del pueblo. Una ha tenido varios nombres oficiales (de la Constitución , de la República , de Nuestra Señora del Rosario…), la otra casi no ha tenido nombre y ahora que lo tiene muchos no se atreven a escribirlo. Durante el primer franquismo se le hacen una serie de reformas y se consolida como lugar central para usos comerciales y administrativos. El 26 de junio de 1943 “fueron solemnemente bendecidos los nuevos locales habilitados en Benalup de Sidonia para Casa Municipal, Matadero y Mercado con asistencia de las Autoridades provinciales y locales.” Según podemos leer en las actas capitulares del Ayuntamiento de Medina del 10 de Julio de 1943. Hay cosas que son imborrables, lo mismo que el nombre que después tomaría el lugar sobre el que se ubicaba este mercado, aunque oficialmente no aparezca en ningún sitio. La foto es preciosa, tiene magia, desprende fuerza, esencia, sabor a toda la vida. Si me atrae a mí que no conocí esta plaza de abastos, me puedo imaginar los sentimientos que genera para aquellos que la vivieron en toda su cotidianidad. Aquel Mercado Público, aquella reja, aquel escudo… han desaparecido de la faz de nuestro pueblo. Mintz retuvo el tiempo, lo convirtió en diapositiva y hoy reaparece aquí. Tampoco es casualidad que el carnaval la recuperará dándole su nombre a una gran comparsa en el año 2000. Hay cosas que ha hecho el hombre que el hombre puede destruir, como esta plaza de abastos, otras como su recuerdo o su foto permanecerán para el disfrute de los que quieran y sepan valorarlos. Es el único refugio que tiene todo aquello que está impregnado de un fuerte carácter popular, como el nombre de esta plaza que no aparece escrito en ningún sitio. Y ya es hora que empecemos a respetar, a cuidar y a conservar todo lo que huele a nosotros. El otro día buscando escenarios para una serie de televisión el realizador decía que la tarea era casi imposible, que el pueblo parecía que no había tenido pasado, que no quedaban restos físicos de él. En todo el casco antiguo, donde ocurrieron los Sucesos, hay localizado de aquella época solamente una escalera. Pero no hay nada perdido, tenemos todo el tiempo del mundo, si empezamos recuperando la sensibilidad por lo nuestro, lo de toda la vida, aunque sea de hace sólo treinta años, como el nombre de la plaza del Pijo. Como escribiera Umberto Ecco “Stat rosa pristina nomime, nomina nuda tenemos”, de la rosa, efectivamente, no nos queda otra cosa que el nombre.

Sin duda una foto excelente y una entrada de categoría. Chapeau!