Algún día encontraré la relación existente entre la velocidad y el tocino, pero de momento me voy a dedicar en este fotoblog a relacionar esta magnífica fotografía con el fútbol y el golf.
Ya os he hablado varias veces del servicio de alertas de Google. Si así se lo indicas, te avisa con un correo electrónico cuando en la prensa sale algo relacionado con tus intereses.
Hoy vienen tres noticias sobre Benalup-Casas Viejas. La primera aparece en Andalucía Información y es sobre el campo de fútbol; la segunda, en el Diario de Sevilla, sobre un torneo de golf; y la tercera es la misma noticia, pero en el Diario de Almería.
Las tres versan sobre deportes. Siempre he pensado que la política deportiva de esta administración local es bastante eficaz, espectacular y cosecha muchos éxitos. Al contrario que la cultural, que también tiene ese carácter si está basada en la participación de la gente como elemento activo, no como objeto pasivo que se limita a ver espectáculos que vienen de fuera.
Tengo dos reflexiones que hacer al respecto.
Por un lado, parece obvio que el hecho de que el fútbol y el fútbol sala tengan tanto protagonismo eclipsa a otros deportes y está relacionado con un pasado en el que el escaso desarrollo sociocultural y deportivo ha dejado espacio solo a estos dos deportes (insisto en que conozco y valoro las actividades de gimnasia, natación, baloncesto, etc.). Cuando menos, resulta curioso que tengamos uno de los mejores campos de fútbol y de golf de la provincia y no haya piscina cubierta o simples pistas de tenis municipales operativas. O que las dos principales asociaciones civiles del pueblo estén relacionadas con el fútbol sala y la caza.
En segundo lugar, no me parece casualidad que las noticias de hoy versen sobre dos deportes tan distintos como el golf y el fútbol. El primero representa la modernidad, lo exógeno, el último grito…, y el segundo, lo tradicional, lo endógeno, el deporte natural de las clases populares de toda la vida… (ya sé que el fútbol viene de Inglaterra y en España empezó en Huelva).
Me parece que esta circunstancia, es decir, que se generan este tipo de dualidades, es la expresión deportiva de un pueblo con un crecimiento reciente tan exagerado. En un radio de menos de medio kilómetro, podemos encontrar gente que vive de los espárragos o tiene jaulas con hurones y otros que viven del teletrabajo, usan spa y dominan varias lenguas. No hay que irse más lejos del Tajo para hallar estas contraposiciones.
Por eso traigo hoy esta foto de Mintz de principios de los setenta. Los vestidos de las dos mujeres representan esa dualidad. El centro de atención de la imagen no es el vestido corto, sino la contraposición de este con el negro. Es la coexistencia de lo nuevo y lo viejo. Es la dualidad que se da en los lugares donde el desarrollo ha sido tardío y, uniformemente, acelerado.
Es Benalup-Casas Viejas y aquí, opino, no hay que mamar, sino conocerlo para comprenderlo.

Me han enviado un comentario, pero no lo público porque es anónimo. Una lastima, porque me ha servido y se lo quería agradecer y porque tengo tan pocos comentarios en el blog, que para uno que viene no lo puedo poner. Gracias de todas formas, porque estoy seguro que volverás al lugar del crimen (es un escribir)