A los hombres de los bares siempre nos han gustado mucho las «porfías». La última que me ha rozado tiene relación con la crisis económica. Y hasta los datos que se dicen tiene cierta influencia la ideología que se lleva dentro. Un día escuche que en Benalup había dos mil parados, lo decía Internet, otro día 3.000… uffffffff, me fui a una de las fuentes y me dijo que 2000 parados había visto él en Internet. Un amigo mío que presume de tener la sangre roja y el corazón a la izquierda llevó al bar el periódico donde aparecían los datos del paro de Benalup. De la crisis a la hecatombe nos topamos con la hipérbole. Nada de 2.000, en Septiembre 1152 y en Octubre 1192. Por mi parte, busque en esto de la red más datos. De los 1192 sólo 584 son hombres. La población activa en 2007 era de 3.389 personas,
en el 2006 482, en el 2007 616 parados. En el 2008 en abril había 805, en junio 927 y en julio 1032. Si hubiera 3000 o 2000 parados sobre una población activa de poco más de 3000 habitantes, esto no sería una crisis, sería una hambruna. Está claro que somos uno de los municipios andaluces más afectados por la crisis pues nuestro sector productivo se ha basado en la construcción y en los factores exógenos, precisamente los más afectados por la actual situación económica. Es curioso como se intenta especular con los datos. Los que antes ponían el enfásis en lo bien que se vivía en Benalup por lo bien que se habían hecho las cosas aquí, ahora lo ponen en el carácter internacional de la crisis y los que antes insistían en que la riqueza provenía de fuera, ahora inciden en la vertiente autóctona de ella. Luego están las «porfías» donde como los hermanos Marx, lo que se trata es de «más madera». A mí me parece que estamos en una crisis cíclica y como tal tendrá su fecha de inicio y de caducidad y que de ella deberíamos sacar la conclusión de que la crisis la están sufriendo más aquellos que tienen menos cualificación, y, por tanto, para lo que nos queda de este ciclo y para el próximo se puede aplicar aquello que decía Joaquín Costa: «Despensa, escuela y cien llaves al sepulcro del Cid«. Lo del sepulcro del Cid lo cambiaría yo por otras palabras, pero no las voy a escribir. Así que imaginación al poder.
