Esta foto que viene hoy a fotoblog tiene historia. La misma que la de la recuperación de los Sucesos de Casas Viejas para nuestra memoria colectiva. Esta fotografía forma parte del lote con que se toparon en
onde los guardias de asalto y civiles se pavoneaban de su triunfo. Esta es de 19 de febrero, la comisión parlamentaria quiere saber la versión de la familia de las victimas y los fotógrafos que acompañan a la comisión piden a estos familiares que les permita hacerles una fotografía. Ellos acceden pero ni sonríen, ni desafían a la cámara, hacen lo que pueden, mostrar su dolor ante ella, pero no saben lo que hacer con su mirada. La mujer más joven la refugia en el trapo de limpiar que utiliza ahora para eliminar las secuelas de su sollozo, mientras que el hombre y la mujer de negro la dejan perdida. ¿Pero, quién son estas tres personas?. En el 2008, en el IES Casas Viejas montamos la exposición Casas Viejas desde Casas Viejas y dentro de sus trabajos averiguamos a quien pertenecían los rostros de esta fotografía. Los alumnos consiguieron fotos de las victimas y de la familias de ellas, cotejando creímos resolver la incógnita, pero no ha sido hasta que no ha aparecido en escena el nieto de Sebastiana, Francisco Sánchez, cuando se han aclarado el nombre de los que aparecen en la foto. La mujer de la derecha es Dolores Benítez Sánchez que le habían matado a su hermano Manuel Benítez Sánchez, “Manolete” y a dos hijos. La mujer de la izquierda, que se limpia con el trapo sus lágrimas, es la esposa de “Manolete” Sebastiana Reyes, su marido pese a que estaba enfermo salió al oír voces cuando se llevaban a sus sobrinos. A él también se lo llevaron y le permitieron que se sentaran en un poyo en la corraleta de Seisdedos. Allí lo mataron, declarando luego a los periodistas que le habían aplicado la ley de fugas al querer huir. En el centro José García Cruz, padre de Juan y Manuel García Benítez. Los dos jóvenes fueron sacados de su choza en la parte alta del pueblo. José sostiene en su mano derecha una pipa, se ve el cordón de reloj de bolsillo y el cinturón militar que perfectamente podía ser de su hijo Juan cuando hizo la milicia (se conserva una foto de Juan, vestido de militar). Es la fotografía de las pérdidas. Empieza por las miradas de los protagonistas, continua con Juan y Manuel García Benítez y Manuel Benítez y prosigue con tantos años de derrotas y olvidos. Un hijo de Sebastiana también moriría años después, pero esa pérdida pertenece a otra derrota. Mañana la cuento.
La segunda fotografía es la boda de una nieta de Sebastiana en la que aparece ella a la izquierda, me la ha mandado su nieto Francisco Sánchez.Benítez
