Si nos detenemos en la portada y miramos detalladamente la base de las columnas jónicas observaremos inscritos una serie de nombres. Esos nombres, igual que las tres lápidas existentes o la autoría de las imágenes donadas nos sitúan en un contexto determinado, nos dan pistas de la estructura social de la época. Igual que el resto de las iglesias españolas, pero en este caso a principios del siglo XX. De derecha a izquierda aparece Serafín Romeu nombrado conde de Barbate por Alfonso XIII y propietario de las almadrabas de ese pueblo, fue noble, monárquico, liberal, empresario y político. El siguiente nombre que aparece es Pedro Armero, se trata de otro conde, el de Bustillo. Pedro Armero Manjón llegó a ser alcalde de Sevilla. Luego aparecen los nombres de Rafael Bernal y Josefa Pardo que más tarde hablaremos de ellos. Cecilia Cuvillo fue una mujer perteneciente a la nobleza del Puerto de Santa María que también aportó dinero, así como Joaquín María Enrile y Méndez de Sotomayor. Los Enrile fueron los dueños de la casa palacio en Medina del Llanete de Herederos, conocida como Cabeza de Toro, propiedad hasta los años 30 del siglo pasado, en que pasó a propiedad del Ayuntamiento y hoy es un espléndido Hotel, también eran propietarios de tierras en el pueblo, habiéndose quedado un cortijo con ese nombre. Estos seis van a ser los contribuyentes más importantes. En la izquierda una placa recuerda las bodas de plata del Padre Muriel. Este cura nacido en Medina, ejerció como sacerdote desde el 4 de junio de 1934 hasta el 22 de marzo de 1966 en que murió. Sus restos mortales fueron trasladados a la Iglesia donde reposan a los pies del Sagrario. Producto de su tiempo ejerció una autoridad tal que le convirtió en uno de los personajes con más poder del primer franquismo en el pueblo. El 4 de junio de 1959 se celebraron sus bodas de platas como ordenación de sacerdote, teniendo lugar una serie de actos, en el que la colocación de esta placa fue uno de ellos. A su muerte se le puso su nombre al grupo escolar del momento. A la derecha, en la pared blanca estaba situada la Cruz de los Caídos, que fue inaugurada el 3 de junio de 1938 “próximo aniversario de la muerte del General Mola” y retirada en la transición..
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