La producción de carbón es un proceso largo y complicado. Se distingue una serie de fases. Una vez contratada al Ayuntamiento o a particulares la compra de leñas, el capataz iba marcando los árboles que presentaban algún daño, estaban huecos o caídos, para proceder a su corta. Los leñadores con sus tronzadores, calabozos y hachas iban cortando los palos y preparando el “armaero”. Construido el boliche se encendía el horno. El carbonero tenía siempre a mano una espuerta terrera, una zoleta y un buyonero para ir echando tierra o abriendo respiraderos. Después de varias semanas de cochura, se taponaban los respiraderos por espacio de cuarenta y ocho horas, y al día siguiente tocaba el entrefogado, que consistía en ir apartando del horno con el Ro el carbón separando a un tiempo el cisco del picón y ordenándolo todo de mayor a menor tamaño. Una vez frío y apilado, era el turno de los arrieros, que lo llevaban hasta donde estaban los mercados u otros medios de transporte más modernos.
En Benalup, era común la imagen de los mulos con las seras a rebosar de carbón, golpeando con sus cascos las calles empedradas. Los traían los arrieros en regüas hasta el pueblo, y desde aquí a la ciudad en los camiones de Pepín Flor o Polvarea. Sería una excepción, que confirma la regla, la familia actual que no ha tenido ningún miembro hace cincuenta años dedicada a esas tareas.
Hace tiempo que no veo la historia como una cuestión maniquea, de tiempos buenos y malos, y mucho menos, confío, como lo hacían los ilustrados del XVIII en el progreso continuo y absoluto de la historia. Opino que dentro de cincuenta años no vamos a estar mejor que hoy por el simple hecho de que hayan pasado cinco décadas. No creo que se pueda comparar la economía industrial moderna actual, con la preindustrial utilizando los criterios y baremos actuales. La crisis de la agricultura tradicional,dio paso a una economía totalmente distinta previa sangría demográfica a través de la emigración. El monocultivo de la construcción nos llevó a disfrutar cotas de consumo desconocidas en la historia de Benalup-Casas Viejas. Esperemos, eso parece, que ahora sólo estemos ante un constipado que sólo exija tres días en cama para curarse.

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