Anoche estuve en la charla coloquio sobre la experiencia de dos jóvenes benalupenses en Iberoamérica. Recuerdo que cuando Cabrales y Juan Gómez estaban en el Casas Viejas empezábamos con lo de las exposiciones de la historia de Benalup-Casas Viejas, acuñándose un lema para ellas: «Raíces y alas». Nos proponíamos proporcionar a nuestros alumnos un conocimiento muy profundo de quien eran y de donde venían, para que pudieran volar muy lejos. Hoy hemos estado en la Casa de la Cultura y nos han contado sus experiencias como voluntarios en Guatemala y Ecuador. He salido muy contento y satisfecho. El aforo estaba a la mitad, pero no he estado nunca en ningún acto en Benalup que haya habido tan buen ambiente y tanta participación. A las dos horas de comenzar la gente seguía preguntando y preguntado, y eso que nada más comenzar el acto Cabrales, la luz se
fue (hoy ha aparecido en la prensa la causa) y alguien preguntó si estábamos en Guatemala o Benalup. Los protagonistas son dos jóvenes benalupenses con bagaje cultural y presupuestos formales distintos, pero con idéntico fondo; saben de donde vienen y quieren saber donde van. La idea
del acto parece que fue de un argentino que debería prodigarse más y la puesta en escena de la gente de Ben-alud. No hubo representación del Ayuntamiento, no me ha extrañado, ya estamos acostumbrados. «Nunca debemos olvidar que para vivir con intensidad, es imprescindible recordar que tenemos raíces… y que también tenemos alas. A veces sin plumas, otras sin fuerzas, pero las tenemos y, en algún momento, las extenderemos buscando… ¿trascender?». Esta tarde en la casa de la cultura observando como la gente preguntaba con tanta familiaridad a Cabrales y a Juan y como estos respondían con tanta satisfacción y orgullo me he reafirmado en aquello de que la mejor herencia que nos podemos dar a nosotros mismos esta hecha de tiempo, en un pueblo donde las alas son nuestras raíces.

Te equivocas porque Vicente Peña estuvo y el es representante del ayuntamiento