El tratamiento de los cadáveres producidos por los Sucesos refleja la forma en que se han tratado estos y su evolución en el tiempo. Cuando ocurrieron estos hechos los tres miembros de las fuerzas de orden público se enteraron en Cádiz con gran boato. Los cadáveres de la gente del pueblo lo hicieron en el cementerio, actual parque del Cañuelo, en la zona no consagrada, en una fosa común. El boato oficial se mudo aquí, por el abundante derroche fotográfico y mediático. Pero dentro de los cadáveres del pueblo hay que hacer una doble división; los que murieron calcinados y los que murieron productos de las balas. Lo dice Mintz “Los cadáveres de los asesinados habían sido conducidos al cementerio, donde los médicos les hicieron la autopsia. Los huesos calcinados de los que habían fallecido en el fuego yacían donde habían caído. Durante los diez días siguientes, los perros del pueblo escarbaron huesos de las cenizas de la choza y los acarrearon por todo el pueblo. Finalmente, recogieron los huesos y las cenizas restantes para enterrarlos en el cementerio, en la parte no consagrada.” Así, los que se registraron en el archivo de la Iglesia fueron los que habían muerto en la razzia, además de los dos muertos en la calle (el viejo Barberán Castellet y el semiciego Mateo Vela) y los dos que murieron al querer escapar del fuego de la choza (Manuela Lago y Francisco García Franco). Los calcinados no aparecen en el archivo parroquial hasta 1945, en el que el cura de entonces, Padre Muriel, posiblemente, al hilo de un trámite administrativo se percata de que no están registrados y los anota en otra hoja. Durante toda la dictadura los restos de los muertos descansaron en una fosa común en la parte no consagrada en el cementerio del Cañuelo. Cuando en el año 78, ya en la transición democrática, se trasladaron los restos, del viejo al nuevo cementerio, el caso de estos salió a la palestra. Las incipientes ejecutivas locales de UCD, Leonardo Ruiz al frente, y del PSOE, Benito Enrique, libraron fondos propios para pagar un nicho en el nuevo cementerio. Luego en el 93, ya con Ayuntamiento propio, después de la segregación de Medina en el 91, se inaugura una lápida para las victimas de los Sucesos, aunque no exenta de cierta polémica política. En la actualidad, en todos los actos institucionales que se programan en torno a los Sucesos incluyen una ofrenda floral en el cementerio. Este año está programada para el domingo 11 de enero a las doce. Desde el Ayuntamiento nos han invitado a la asociación Brezo y Castañuela al acto, pensamos ir.