La oposición tanto de derechas como de izquierdas aprovecha estos Sucesos para intentar derribar la coalición republicano-socialista y que haya nuevas elecciones. La idea es eliminar la responsabilidad de Rojas y adosársela a Azaña. Dicha estrategia dará el resultado apetecido. En ella, el protagonismo lo va a adquirir, la frase: “Ni
prisioneros, ni heridos. Tiros a la barriga”. El capitán Bartolomé Barba Hernández declaró que Azaña en el Ministerio de Guerra le había dicho, a propósito de otros incidentes, en Lerida, que no quería “ni heridos, ni prisioneros”, de su cosecha propia añadió “Tiros a la barriga”. En el juicio de mayo del 34 contra Rojas en Cádiz volvió a declarar que la frase no se refería a Casas Viejas. Pero “Ni heridos, ni prisioneros. Tiros a la barriga” repetida hasta la saciedad por la prensa que estaba en contra de la coalición republicano-socialista quedó en los anales de la historia de la calumnia y de la falsedad. La frase se identificó con Azaña y a él y sus ministros se les conoció como “el gobierno de Casas Viejas”. El “calumnia que algo queda” dio sus frutos y en las elecciones de noviembre la derecha saca 140 diputados y la desunida izquierda 90. El año pasado en los ensayos de la obra de teatro sobre los Sucesos, el actor que encarnaba al Capitán Rojas, Antonio Fernández, Pipi, tenía incrustrada la frase en su disco duro y fue muy dificil eliminarla de su actuación. La frase, de procedencia falsa, había circulado toda la vida por el pueblo y estaba en la memoria colectiva. Al final, quedó eliminada en las distintas representaciones, otro acierto más de la obra de teatro que tanto bien ha hecho para nuestra memoria colectiva y que, bajo mi punto de vista, se debería haber representado este año de nuevo.
prisioneros, ni heridos. Tiros a la barriga”. El capitán Bartolomé Barba Hernández declaró que Azaña en el Ministerio de Guerra le había dicho, a propósito de otros incidentes, en Lerida, que no quería “ni heridos, ni prisioneros”, de su cosecha propia añadió “Tiros a la barriga”. En el juicio de mayo del 34 contra Rojas en Cádiz volvió a declarar que la frase no se refería a Casas Viejas. Pero “Ni heridos, ni prisioneros. Tiros a la barriga” repetida hasta la saciedad por la prensa que estaba en contra de la coalición republicano-socialista quedó en los anales de la historia de la calumnia y de la falsedad. La frase se identificó con Azaña y a él y sus ministros se les conoció como “el gobierno de Casas Viejas”. El “calumnia que algo queda” dio sus frutos y en las elecciones de noviembre la derecha saca 140 diputados y la desunida izquierda 90. El año pasado en los ensayos de la obra de teatro sobre los Sucesos, el actor que encarnaba al Capitán Rojas, Antonio Fernández, Pipi, tenía incrustrada la frase en su disco duro y fue muy dificil eliminarla de su actuación. La frase, de procedencia falsa, había circulado toda la vida por el pueblo y estaba en la memoria colectiva. Al final, quedó eliminada en las distintas representaciones, otro acierto más de la obra de teatro que tanto bien ha hecho para nuestra memoria colectiva y que, bajo mi punto de vista, se debería haber representado este año de nuevo.