Recuerdo que no hace mucho algunos estudiantes benalupenses cronometraron la frecuencia en la que pasaban los coches por la carretera del Castaño. Se trataba de demostrar matemáticamente la importancia de esta carretera para la actividad económica benalupense y como el tráfico era tan intenso que en horas punta había retenciones. Ha vuelto el tráfico intenso y las pequeñas retenciones, pero la causa no es ya el auge de la construcción, ni el cierre de una variante por obras en la autovia, ni se producen los jueves y los viernes fundamentalmente, sino que ocurren de forma puntual debido a la instauración de los nuevos semáforos. Ayer lunes, por la noche, estuve parado varios minutos, sin que hubiera peatones, ni tráfico importante. Entonces me planteé si son necesarios los semáforos en Benalup-Casas Viejas. Me vino a la memoria el caso de aquel alcalde, que como en su pueblo le acusaba un libre pensador de no saber lo que era el progreso, se fue a la capital a preguntar en la sede del partido. Y asomándolo al balcón, le dijeron. «¿Ves aquel coche de la esquina? Pues el progreso es que mañana haya dos, pasado tres y así sucesivamente». Cuando el alcade de la Alpujarra llegó a su pueblo, convocó a los vecinos y les dijo:» No podemos perder el progreso. Y ¿saben ustedes los que es el progreso? Pues, muy sencillo, que en vez de que en las cuatro esquinas haya un pobre, que mañana haya dos, y al siguiente tres y así sucesivamente…» Lo de los pobres está claro que no es progreso, pero a lo mejor, tampoco es anatema en las actuales circunstancias plantearse que lo de los coches sea progreso. Lo mismo que también me planteo las razones profundas para la instalación de los semáforos, si los han infocado bien. Por supuesto, que no estoy en contra de los semáforos, sino de la utilización de ellos para aprovecharse del mito del progreso. Lo que ocurre es que soy consciente de que hay una parte importante de la población que tiene un concepto del progreso distinto al mío. Y por eso se ponen los semáforos, porque son rentables. Pero una cosa es la rentabilidad y otra el progreso o/y la necesidad.¿Interesaría que la gente se planteara si de verdad necesitamos semáforos o con rotondas bastaría u otra alternativa?, ¿sería rentable que la gente opinara y se decantará sobre una opción u otra? ¿cabe la posibilidad de que los semáforos sean una versión actualizada del clásico pan y circo? ¿interesa gastarse dinero en que la gente piense, debata, discuta, se informe o simplemente que voten?. ¿Lo de Noticias Locales es progreso?. Parafraseando a las viudas de los abuelos, el progreso que yo pienso no se estila desde el año treinta y tantos. ¿Y tú qué opinas?

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