Posteriormente el 17 de septiembre del mismo año la Comisión Permanente donde dijo diego dijo digo y deniega la segregación, por lo que en el pleno de 28 de septiembre de 1952 Alfonso Pérez Blanco manifiesta (está narrado en estilo indirecto): «hizo constar su extrañeza de que se denegara la segregación de Benalup, cuando el creía se había aprobado en el Pleno anterior, y que lo que se discutiría ahora sería la línea divisoria de ambos municipios, y que no procedía tomar acuerdo alguno en firme…Seguidamente y aprovechando la presencia de todos los concejales del Ayuntamiento, les invito a que giraran una visita a Benalup para que pudieran comprobar el abandono absoluto en que está la Aldea y la necesidad urgente de dar solución a sus problemas, y puedieran ver sus calles sin pavimentación alguna, llenas de polvo y lodo, y algunas cortadas completamente y sin el más leve vestigio de alcantarillado, sus deficientes e insuficientes edificios escolares, etc… Manifestó también que Benalup pueblo eminentemente agrícola como Medina, había nacido y se había desarrolado al calor de las fértiles tierras que la rodean, y que de ninguna forma habia fuerza moral para arrebarselas y señalarle un término compuesto esencialemente de sierra abrupta y terrenos esteriles sin posibilidad alguna en la obtención de cereales…» en clara referencia a la no inclusión las Torrecillas y Malcocinado y si de la sierra hasta el término de los Barrios. El pleno por mayoría acuerda «aceptar la propuesta formulada por la Comisión Permanente y en consecuencia mantener en su integridad el acuerdo mencionado del 31 del pasado Agosto…« y termina este punto con unas palabras que son definitorias del grado de enfrentamiento alcanzado: «…defendiendo los intereses de la colectividad contra las aspiraciones de un grupo que, por circunstancias accidentales y absolutamente irreales, se ha dejado arrastar por un desorbitado afan separatista». Estas palabras reflejan también el valor y el riesgo de la postura de Alfonso Pérez Blanco, que aunque su profesión le diera cierta cobertura, no es menos cierto que da la impresión que era totalmente consciente que tenía la obligación moral de luchar por su pueblo e ideas. Estos días celebramos el 18 aniversario de la consecución de la segregación. En la semana cultural dominan aplastantemente los actos de los dos colegios, hay varias actividades relacionadas con la historia; la inauguración del centro de interpretacion de la prehistoria de Cádiz y una exposición sobre los maestros en la segunda república. Echo de menos actividades relacionadas con la historia local. Nada que suene a reivindicación, nada que recuerde la labor de tantos que en momentos tan díficiles como los que se vivían en 1952 se la jugaran de la forma que lo hizo Alfonso Pérez Blanco por Benalup, hasta el punto que en un pleno le dijeron que se había dejado arrastrar por «un desorbitado afan separatista«. Me da la impresión, que estamos ante lo de siempre, lo que se pretende es pasar página, para evitar el debate, la reflexión… Claro que hay que cerrar y cicatrizar las heridas, pero no es factible, por mucho que lo queramos y deseemos, borrar las huellas que dejan. Es imposible que ninguna herida se cierre mientras su cicatrización se base en el olvido, el desconocimiento, en la extensión de un manto de silencio espeso y denso. Con cubrirlas y esconderlas lo único que se consigue es aumentar el tiempo necesario para su cierre y cicatrización.
