
Salimos del callejón y a la derecha tomamos la calle San Juan. Esta es la única calle recta y regular del casco antiguo, responde al único lugar donde hubo una planificación previa, donde la calle se construyó antes que las casas, no como en la mayoría del resto del casco antiguo, que la ubicación de las chozas fue formando las calles y callejones. Esta calle ha sido siempre reducto comercial, donde la familia Estudillo poseía las principales tiendas. Llegamos a la Alameda, pero la dejamos a nuestra izquierda, para una próxima visita, porque nos encaminamos a través de la calle Rafael Bernal, aquel médico medinense que fue el presidente de la Junta Local en 1915, (encargada de coordinar las acciones para la
construcción de la Iglesia), hacia la calle Fuentes. Al fondo de esta, a la derecha nos topamos con el manantial más importante, reconocido y querido por todos los benalupenses; El Chorro Grande. Situado en una esquina de la manzana 14, ya aparece en el plano de 1906 como la fuente más importante del pueblo. Por su ubicación no solo abastecía de agua a la localidad, sino que era punto de parada en la salida y la llegada al pueblo, tanto a trabajar en el campo, como de carboneros, arrieros o todos los que salían por el sur a realizar cualquier tarea en las numerosas huertas que se disponen al sur del pueblo. La parada en el Chorro Grande era obligatoria, porque tanto para entrar como para salir del pueblo, aprovechaban la fuente para dar de beber a los animales de carga, por eso, el bar que había junto a ello, el bar del «Cojo Gómez» era un lugar de encuentro importante. Antes del bar estuvo la zapatería de Vázquez que llegó a dar trabajo a más de cuarenta zapateros, más recientemente hubo una pizzería.Tenía al lado un “lavaero” y después también hubo una herrería. La panadería de Adela cercana también atría a muchas personas a esta zona. Es decir, en una sociedad donde no había agua potable en las casas, la fuente más importante del pueblo era un centro de socialización, tanto para hombre como mujeres, de primera magnitud. José Luís Pérez, Santo, en su comparsa el Ventorrillo, en 1997, lo cuenta de la siguiente forma:
Al son de martinetes
se forjan las herraduras
de algún cansado animal,
se refresca su jinete
que la jornada fue dura
toma su vaso de vino, pan y tabaco
que está la noche al llegar. Asoma sus ramas
renovado el limonero de verde y blanco radiante
proclama a los cuatro vientos
la frescura de sus aguas, envidia de manantiales.
Su grito es como un clamor:
Ya seas benalupense, forastero o emigrante
que a Benalup volverá quien bebe en el Chorro Grande
Las tres fotos son de Mintz. La primera la fuente del chorro grande junto a la herrería, la segunda la calle Fuentes y la tercera el bar del «Cojo Gómez».