Después de habernos refrescado y descansado en la fuente por antonomasia del pueblo, seguimos hacia delante, a la derecha, por la calle Fuentes, subiendo hasta la calle Independencia, la otra gran artería del casco antiguo, junto a la calle San Juan. Paseamos por esta calle, subiendo una leve pendiente y a la derecha nos encontramos el hotel Utopía, construido anexo a la antigua choza de Seisdedos, que estaba más cerca de la calle Nueva, la paralela a esta por el norte. Pasado el hotel, muy pronto a la izquierda bajamos hacia la plaza de la fuente los vaqueros o del Pirri o fuente de Cayetana, que de todas esas formas se llama. El estado actual es fruto de la remodelación de los años noventa. La fuente se articula en tono a un basamento rectangular donde en su base transcurre el agua proveniente de los inmediatos caños. De forma vertical, esta coronada por un original tejado de tejas verdes, rematado, a su vez, por una farola. Tradicionalmente al lado de esta fuente había otro lavadero. Éste se le conocía por el nombre del “Lavaero del tío Guineas.” En el plano urbano de 1906 aparece tanto el lavadero como esta fuente. Decía Santos en la comparsa la Janda:
Fuente de Los Vaqueros,
barro y piedra de mis juegos.
Bajo el arrullo de tu garganta
La Calcetilla al vibrar
Cambiamos el sentido de la marcha y nos dirigimos hacia abajo por la calle Polavieja hasta tropezarnos con la última fuente de nuestro recorrido; la de
coronada por una cornisa de madera, recubierta de tejas andaluzas. Como en el resto de las fuentes antiguas, aquí también había otro lavadero.En este caso se le llamaba con el nombre del “lavaero del tío Leopoldo”. Se colocaban cinco o seis piedras de lavar y las mujeres lavaban sus trapos con jabón verde “de la pajarita”, porque ese era el animal que tría pintado el jabón. Al igual que en el caso del chorro grande, también había al lado una herrería, en este caso la de Rafael el herrero. La fuente antiguamente tenía dos caños y estaba situada a ras de suelo. Enfrente había un arroyo, todo el entorno ha estado dominado por chozas hasta hace poco, como por ejemplo la choza del Jimenato que aparece en la fotografía. Estas cuatro fuentes son distintas entre sí, pero tienen una serie de características comunes como son la utilización de materiales comunes (madera, ladrillo, piedra, loza…), la influencia andaluza en su diseño y la coincidencia en la fecha de su remodelación. Estas características nos indican que fueron reconstruidas con una planificación previa y que partían de unos presupuestos comunes. En la década de los noventa se había conquistado

