El gobierno transige a las presiones del Ayuntamiento de Medina y retira las fanegas contempladas para los forasteros, solo se permite el establecimiento como colonos de medinenses. Saltados los primeros obstáculos, la Diputación concede un premio de dos mil reales a cada uno de los cuatro primeros colonos, con cargo del fondo que había cedido el escritor francés M. La-Chevardiexe para obras de beneficio público. Con la ayuda de los Cien mil hijos de San Luis, se acaba el liberalismo, volvemos al absolutismo, imponiéndose los intereses de la oligarquía ganadera medinense. Las actas capitulares del Ayuntamiento de Medina nos vuelven a retratar la situación. Un barbero, Bernardo Bonino, pide permiso para establecerse en Casas Viejas, el Ayuntamiento se lo deniega (por supuesto que Pedro Bonino continua en Casas Viejas y seis años más tarde, el 26-10-29, le conceden suertes en la dehesa de las Yeguas), pero lo más trascendente para nosotros estriba en sus argumentos: “no haber en aquel sitio población alguna mediante a que todo está en la actualidad en el ser y estado en que estaba antes del nueve de marzo de mil ochocientos veinte”. ¿Y que había pasado ese nueve de Marzo? Google nos ayuda a entenderlo. Fue el día que Fernando VII se vio obligado a jurar La Pepa y con ello se inicia el trienio liberal. Al día siguiente diría aquello de: “Marchemos, francamente, y yo el primero por la senda constitucional” .
