En 1926 el estado compra el cortijo de Malcocinado a Doña Josefa Pardo de Figueroa y Serna, a Don Salvador Hidalgo y Pardo de Figueroa, Marqués de Negrón y a don Baltasar Hidalgo y Enrile para situar en ese pago una Yeguada Militar. Por cierto, todos tuvieron un papel muy importante en la construcción de la iglesia de Benalup-Casas Viejas. En la revista Época con fecha de diez de agosto aparece: «La adquisición por gestión directa del cortijo de San José de Malcocinado y otros predios del término de Medina Sidonia para los servicios de cria caballar». Esta compra constituye el precedente del actual San José del Malcocinado, pues gracias a esta Yeguada se localizó el agua que luego serviría de base para el posterior poblado y se construyeron los pabellones, algunos de los cuales continuan en la actualidad, aunque con otros usos. Al igual que otras depedencias sirvieron de base para el posterior poblado que surgió a raíz de 1934. Pero el experimento no funciona, pronto se retiran de ese sitio a tierras cordobesas, a la finca Moratalla. Aún está por averiguar las razones de su marcha. Para Manuel Mateos Rico no tuvo explicación: «no podía ser cierto que las caballerías se muriesen por la arena que tragaban al pastar en la hierba pues, desde que se fueron, los ganados de la colectivización han pastado en los mismo lugares sin problema alguno« y además gran parte de estas tierras pertenecían a la antigua dehesa de las yeguas, que pertenecían en la Edad Moderna a una Real Maestranza de Caballería. Estas eran Corporaciones nobiliarias creadas por la Corona para que la nobleza se ejercitase en el manejo de la equitación y las armas. El órgano de gobierno de estas maestranzas de Caballería era la Junta Suprema de Caballería del reino. Además, fracasada la yeguada, el Gobierno traspasó su explotación a la Dirección General de Ganadería. La explotación ganadera siempre ha sido típica de esta zona pues se generaba espontáneamente abundante vegetación herbácea.Y ahora turno para la anécdota. Un día estábamos buscando fuentes orales en la Yeguada y un antiguo alumno nos dijo que había una casa donde en el patio había un Y una M hechas con pequeñas piedras que resaltaba sobre el empedrado. Nos lo presentó como una antigua secuela de la Yeguada Militar. Fotografías al canto y ánimo por los cielos. Incluso teníamos pensado eneseñarle estas iniciales al seminario parisino-gaditano que visitó la zona, pero no nos dío tiempo. No hace mucho degustando carne en salsa con cervecita en el bar Cristo, de Cádiz, haciendo tiempo para ver el Cádiz, me dijeron que esas iniciales eran de época relativamente reciente, que las había hecho un albañil de Medina. Está claro que esto de la investigación histórica es una fuente inagotable de sorpresas y que no está todo el camino explorado, a veces ni inciado. Por eso, a veces, la metodología ensayo-error da tan buenos resultados.
En la fotografía de arriba la sede de la comunidad de regantes ubicada en uno de los antiguos pabellones militares, abajo las citadas iniciales.