Siempre he defendido a los políticos, me parecen necesarios y habría que inventarlos si no existiesen. Cuando los critican por sus elevados sueldos me acuerdo de Pericles y su democracia radical. Esta consiste en una serie de reformas que llevaron a este sistema en Atenas a sus grandes cotas. Se centraban estas reformas básicamente en el fomento de la participación ciudadana y en el pago a los políticos por sus servicios para evitar que sólo los ricos se pudieran dedicar a esta actividad. También me digusta cuando critican de la forma que se suele hacer a los funcionarios. La misma palabra lo dice, son los encargados de que la administración funcione. Al contrario que los políticos, que deberían tener un carácter temporal, su carácter definitivo y su profesionalidad son la garantía para que una administración funcione con equidad, constancia y agilidad. Un amigo me ha enviado este artículo y me ha hecho reflexionar. Os paso la pelota.
