Hoy se cumplen 75 años de este juicio. El juicio duró dos días, 26 y 27 de junio. Se celebró en el cuartel de San Roque, en Cádiz. Se reunió el Consejo de guerra para juzgar los sucesos acaecidos en Casas Viejas relacionados con el asedio y asalto al cuartelillo de la guardia civil, hechos en los que resultaron muertos el comandante del puesto, sargento Manuel García Álvarez y el guardia del mismo puesto Ramón García Chueco. Aparecen como procesados por los sucesos de referencia 26 campesinos, de los cuales seis se hallaban en prisión y los restantes, en libertad. Preside el Tribunal el teniente coronel D. Ernesto Marina; de juez actúa el de la plaza, y de fiscal, el auditor militar de la región. Actúan de defensores los señores López Gálvez, Benito Pavón, Monje Bernal y Blasco Garzón, quienes interrogan a Antonio Cornejo, Antonio Cruz
García y Cristóbal Toro, renunciando a otros interrogatorios. Reproduzco sendas páginas del Diario de Cádiz con los testigos del juicio y la sentencia. También voy a traer a esta entrada el posicionamiento de Eduardo de Guzman sobre el juicio en el periódico La Tierra: «El lunes comparecen ante un Consejo de guerra, reunido en Cádiz, veintiseis campesinos de Benalup de Sidonia. Todos ellos saben de la angustia de una vida insoportable; todos vieron cómo las balas del orden segagan en flor vidas hermanas; todos tenían, entre los que cayeron, padres, compañeros o hijos. Todos confesaron delitos que no habian comitido, porque no tuvieron otro camino que confesar… Si en España quedase un átomo de sensibilidad, estos labriegos no podrían ser condenados, tendrían que ser absueltos con todos los pronunciamientos favorables. Porque su condena sería una monstruosidad antijurídica y antihumana. Y porque formaría un contraste doloroso y abrumador con la libertad de los instigadores, de los promotores, de los mayores responsables de la bárbara tragedia que avergonzara a España…»
