El ángulo noroccidental está abierto por la calle San Juan, la única arteria planificada y recta del casco antiguo, gran centro comercial del pueblo y lugar central residencial hasta hace relativamente poco tiempo. Atravesándola llegamos a la non nata plaza de Diputación o plaza del antiguo Ayuntamiento o plaza del Pijo que es como es conocida popularmente. Estamos ante el típico espacio urbano anexo al núcleo que constituía el lugar de llegada y que por eso allí se ubican los establecimientos que se dedicaban a la venta de productos, unos con carácter ambulante, otros permanente. Allí llegaron las fuerzas de asalto en el 33 y se fotografiaron dejándonos constancia de la precaria plaza de abastos que ya funcionaba por aquella época o la oficina de arbitrios donde los campesinos anarquistas locales fueron a quemar los papeles existentes como símbolo de lo que ellos pensaban que era el opresor Antiguo Régimen . Las fotografías antiguas nos confirman ese carácter de puerta de entrada y recibimiento como en el caso de la visita del gobernador o de los camiones de las Lomas cargadas con gente para celebrar las bodas del padre Muriel. Las fotos de Mintz son el único testigo que ha quedado para recordarnos la fortaleza de la antigua plaza de abastos. Este mercado público fue el lugar central de la plaza hasta 1975. Con la transición se trasladó hasta el lugar donde todavía está hoy (próximamente se abrirá otra en la Orativa). Durante todo el franquismo la plaza fue uno de los centros comerciales más importantes del pueblo. La antigua oficina de arbitrio y la plaza de abastos se transformaron en oficina municipal y mercado municipal, a lo que se le añadió la casa del médico. Un acta capitular de 26 de junio 1943 dice que: “fueron solemnemente bendecidos los nuevos locales habilitados en Benalup de Sidonia para Casa Municipal, Matadero y Mercado con asistencia de las Autoridades provinciales y locales.”. Siempre fue el complemento perfecto a la Alameda, allí estaban las funciones eclesiásticas y las funciones más nobles, juntos con los usos residenciales de más alto rango social, aquí las funciones comerciales y administrativas, como intersección entre el centro del pueblo y la periferia. Prueba de este carácter es que cuando el propietario del actual céntrico bar de Pepe, decidió instalar su bar allí los lugareños le tacharon de osado porque no concebían que la gente fuera a un lugar tan alejado del centro.

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