Tengo asiduos seguidores medinenses de este blog y algunos de ellos son amigos míos. A veces, es inevitable, sale la relación entre Medina y Benalup en nuestras conversaciones, con la tenue protesta de que en este blog a veces se le ataca duramente a la «metrópoli». A un ilurquense que también es benalupense a partir de 1992 puede que lo crean si afirma que no cree en localismos trasnochados y en fomentar enfrentamientos que no benefician a nadie y perjudican a todo el mundo. Por otra parte, una de las líneas básicas de este blog esta siendo el estudio en el archivo de Medina del Benalup-Casas Viejas del siglo XIX y XX. Obviamente, uno de los hilos conductores son los enfrentamientos entre la parte pública de ambas poblaciones, unos querían más prestaciones y servicios, los otros se las negaban y se las quedaban para sí. Era habitual que quien tenían la sarten por el mango, la cogiera y le diera con ella en la cabeza a los que no tenían ni sarten, ni nada para echar en ella. Esto no es una opinión, es una obviedad en la historia de dos pueblos en los que uno depende de otro, mejor escrito, en el que una parte va cogiendo la madurez y posee las circunstancias precisas para separarse y hacer camino propio. Ello es lógico que ocurra en la Janda, en la provincia de Cádiz, en Andalucía, en España o en la humanidad.
La palabra rival tiene su origen en aquellos que vivían en la misma ribera del río, y por tanto, al tener intereses comunes, tenían conflictos frecuentes. En una página de internet leo que “tiene como origen histórico el término latino rivales (así en plural, porque es un nombre colectivo) con el que se denominaba a los que tenían derecho al agua de un mismo arroyo. Gente que formaban parte de un colectivo contra el que no podían romper nunca las hostilidades, porque no podían prescindir del agua, y sin embargo litigaban duramente para defender sus derechos”. Por otra parte, el refrán “entre padres, hijos y hermanos que nadie meta las manos” viene a recomendar que no se tome parte en las desavenencias entre parientes porque suelen más tarde avenirse, que las peleas de familia, aunque son las peores, con el paso del tiempo se suelen superar y unirse para afrontar nuevos retos. Con esta etimología y este refrán creo que se puede resumir, bajo mi punto de vista las relaciones entre las dos poblaciones. Las relaciones entres ambas ha sido difíciles, sobre todo, en el último tercio del siglo XX, etapa que termina el 20 de marzo de 1991 con la consecución de la independencia de la futura Benalup-Casas Viejas. Fotos de Campúa y Mintz
