Todos estos problemas empezaron a solucionarse al inicio de los sesenta cuando junto al bar Patarra, entonces de Manolo Flor, se abrio la primera discoteca de Benalup: El Gomgón. Era un local longitudinal con un largo pasillo qaue dejaba a su lado una serie de departamentos a media pared modelo granja porcina. A poco más de la mitad, a la izquierda, estaba la cabina del disjockey que efectivamente era la imitación en madera de una cabina de Land Rover conducida por Diego Pinchahigo, transmutado por mor del modernismo en pinchadiscos. Al fondo quedaba la pista y frente al disjockey había una entrada a la habitación que servía de barra de manera que, como ya existían los long-plays, el mismo pinchadiscos se desplazaba a atender la barra. En fin, algo cutre, pero ya teníamos discoteca. Con estos antecedentes, llegamos al año 72, después de una remodelación, adaptación y acondicionamiento se abrió al público la discoteca la Cueva: “algo natural y distinto”, como recuerda su eslogan con toda veracidad ya que ni entonces, ni aún hoy, podemos encontrar en toda la provincia un lugar tan original ni tan ideal para esa actividad.El primer disjockey de La Cueva fue Peĺe y en la barra Paco, y por allí andaba Cristo, que todavía era un chiquillo. Por la barra y los discos fueron desfilando sucesivamente Picha Larga, Nicolás el Lobo, Ricardo Manzanita, el Pollo, el Tomate, Baltasar, Legupín, Vikima, el Mino… etc.Sin embargo, al principio, de los jóvenes que acudían a La Cueva una inmensa mayoría eran varones, sólo algunas jóvenes estudiantes o chavalas que trabajaban en Cádiz y venían los fines de semana eran el blanco del lanzamiento de tejos, a distancia casi siempre, de los aprendices de sátiros pobladores de la barra que vacilamos de tomar cuba libre y fumábamos los cinco chesterfields sueltos que habíamos comprando en lo de Antoñita, a tal efecto. Los años siguientes, hasta mediados de los ochenta, fueron los años más gloriosos de la Cueva. Cada vez acudía más gente del pueblo y de la comarca, especialmente de Alcalá, Medina, Las Lomas y Veje3r, lo cual, aparte de crear un gran ambiente, fue un factor decisivo por la mezcla de razas comarcal al fomentarse numerosos noviazgos que se conocían en La Cueva y luego, al casarse, normalmente se asentaban en Benalup

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