Las fiestas se sucedían y más en el verano en que el patio se ponía a rebosar con actuaciones de magos, equilibristas, hipnotizadores y, sobre todo, numerosos “picaos” espontáneos que cogían el micro imitando a cantantes o a humoristas ante el delirio de los presentes. Especial mención hay que hacer los Jueves Locos, que el próximo día 4 se van a rememorar. Ese día La Cueva se transformaba bien en el Castillo del Terror, en la Selva o en cualquier otro lugar siempre asesorado por mariquitas que Paco y Cristo buscaron no sé dónde y que se encargaban del decorado.Había que venir desfrazado según el tema o bien seguir el juego que se propusiera. Por ejemplo, una vez había que buscar animales estrambóticos. La gente salía de La Cueva y se presentaba con conejos, gatos, perros, e incluso uno se presntó con un burro; sin embargo, el ganador por original fue el espabilado que se coló en lo de Acho y le robó el cuadro del mono que tenía en la pared. Otra vez que el tema era el fútbol se llegó a celebrar un partido con los tobillos trabados. Así transcurrían las noches de verano y, aunque no habia hora feliz, se puede decir que no las había porque todas las horas lo eran. Además, aún no habia empezado la guerra de las discotecas. De todas maneras, a alguna que otra chavala se le atragantaban las horas felices cuando se encontraba al salir con su padre que le endiñaba dos guantazos y amenazaba con ajustarle las cuentas, que evidentemente no era pagarle las copas que se había tomado.Ahí no terminaba la cosa. Unos cuantos, algunos fijos y otros eventuales, nos quedábamos hasta altas horas de la noche y era cuando más disfrutábamos. Entonces empezaba la tertulia. Una tertulia por lo general pamplino-filosófica en la que ningún tema esta vetado y que, según los componentes, podía variar desde el Madrid-Barcelona a las profecías de Nostradamus pasando por el Carnaval, la Feria o las Navidades dependiento de la época del año. Todo ello, eso sí, acompañado por Pink Floyd, Triana, Eric Claptón, Alameda, Super Tramp, Paco de Lucía, etc… que nos servían de fondo entre cubata y cubata.
