Y por supuesto que voy a hablar de eso. Lo que pasa que lo he dejado queriendo para el final. Claro que voy a hablar de la influencia erótica de La Cueva en los jóvenes de aquellos tiempo que es, desde luego, de lo que todos más nos acordamos y que más nostalgia nos da, sobre todo cuando ahora nos asomamos a esas dos cuevecillas laterales y las vemos muchas veces vacías, mientras los chavales dan saltos aquí fuera.
Entonces no se cabía en ellas. Había tal confusión de manos masculinas y femeninas que igual tú estabas cogiendo lo que no era de la tuya y la tuya estaba cogiendo lo que no era tuyo. Tal fue así, que para ahorrar broncas, hubo que remodelarlas y hacer separaciones en los bancos alargados poniéndoles unos brazos divisorios con lo cual también se evitaba que alguna pareja que se quedara sola cayese en la tentación de abusar de la gimnasia rítmica a lo largo del banco y terminasen hechos polvo.
Para los jóvenes de aquellos años fue la primera escuela-taller de artesanía donde destacaban algunos módulos de aprendizaje muy interesantes:
- A.- Módulo de Escultura, modelado, retoque y otros trabajos manuales.
- B.- Módulo de fabricación de gorros para curiosos.
- C.- Módulo de cultivos marinos donde se formaron verdaderos expertos y expertas en pulpos y en pesca submarina.
- D.- Y el avanzadísimo Módulo de Tecnología erótica Digital.
Muchos salían tan preparados de esta Escuela-Taller que se buscaban una colocación, en menos de nueves meses, para toda la vida.
Por último y para terminar el Pregón con la ironía que pretendo les haya hecho pasar un rato agradable, La Cueva, causó un enorme impacto medioambiental en la fisonomía de Benalup, ya que tuvo la culpa de que se quitaran todas las chumberas del pueblo porque ya no tenían objeto de ser al haber un sitio mejor donde se podían coger los higos sin temor de pincharse.
