Ayer se celebró la III noche carnavalesca. Mucho público al principio y poco al final, carnavaleros de la organización no entendían como había cantado en primer lugar la chirigota de Cádiz cuando eso supondría que una parte del público abandonaría después de escucharlos el acto. Hubo tres o cuatro momentos de pellizco. Para mí, como siempre, la nana de la libertaria es un momento especial y quedará en los anales de la historia carnavalera de Casas Viejas. Como no, la entrega de los obsequios y el homenaje a Mateo Aguilar fue también muy emocionante. El homenajeado leyó la siguiente poesía:

Aprovecho la ocasión

“pa” decir a la juventud

y a los adultos en concreto

que creen agrupaciones

para alegrar nuestro pueblo.

El carnaval es bonito

y larga su tradición

y el pueblo de Casas Viejas

lo lleva en el corazón

Cuantos hombres desfilaron

con grandes agrupaciones

que hoy no están con nosotros

ya sabemos las razones

Podría decir sus nombres

pero me abstengo en hacerlo

no hace falta recordar

lo que ya todos sabemos

Por encima de nosotros

está la gloria de ellos

diciéndonos que sigamos

que el carnaval es muy bello.

Que se escuchen los tambores

que suenen los redoblantes

un abrazo para ellos

¡¡¡Y arriba los carnavales!!!


Además de la ya mentada chirigota del Sherif de Cádiz, actuó la de Medina, la de los niños y todas las comparsas del pueblo del carnaval pasado, además del romancero que a su repertorio oficial añadió una coletilla sobre los municipales. Por lo que tiene de carga histórica y por la novedad me gustó especialmente la comparsa llamada Antología, los que, como su propio nombre indica, cantaron algunas de las coplas más característica del carnaval moderno (a partir de 1978). No me resisto a dejar de sugerirle que se atrevan con algunas del carnaval franquista o incluso del republicano. La primera interpretación fue la presentación de los Ecos del pueblo de 1979. La música era de Jarcha y a casi nadie se nos escapó que cuando se cantaba “Benalup, que gran palabra para mí”, en nuestro imaginario también sonaba eso de “Libertad, que gran palabra para el pueblo”, como en la canción original. Y que eran dos formas de nombrar la Independencia. Yo tuve la fortuna de estar juntos a dos carnavaleros de pro que me explicaban los más íntimos detalles de la música y de la letra. Comparamos el solo de Paquiri y el de su hijo, hablamos del primero y nos fijamos en aquella cuarteta que dice:

No importa que lo hagan unos

Otros pudieron hacerla

Que no presuman ninguno

Es lo mismo a fin de cuentas

La segregación se consiguió 22 años después y Angelín no la pudo saborear en vida, como tampoco el merecido y justo homenaje de su pueblo. Pero el protagonista de la noche era Mateo Aguilar y este grupo de Antología le cantó el pasodoble que habían preparado expresamente para él. Morfo dijo que este pasodoble era para Mateo Aguilar y que lo había escrito: “el maestro, el mejor, ya sabéis, el Santo”. Dice así:

Con su tipo despitao

y con “mu” poca vergüenza

sin complejos, con descaro, en su murga fue a bajar

las coplillas que inspiraron los arroyos de la sierra.

Con la “guasa” y la ironía que al compás de agua fresca

forman la sabiduría de la gracia popular

aunque “amarrao” lo traigan

callar su cante no tiene precio

que con ocho no bastan para una boca sellar.

Tres días tiene el año que dan las riendas sueltas al pueblo

que muestre sus entrañas con toda la libertad.

Basculaste en la calle San Juan tu piara

de esa montanera, chaparro y carrasca,

pata negra y arte bajo su disfraz

y el cine Román con el Dornillo guardan

recuerdos de coplas que sobre sus tablas

la gente sencilla nunca olvidará.

De mil risas suena el eco

por tus plazas y Alameda

su cuplé contagia al viento

pito de caña es mi fiesta.

Cuando se escriba del pueblo

la historia carnavalera

Mateo tiene un primer puesto

en murgas chirigoteras.

Como la inmensa mayoría de las letras del Santo esta es otra invitación a aprender a leer, a disfrutar haciéndolo, a deambular por el jeroglífico y a descifrar los misterios que encierra la manera de juntar las letras que tiene. Especialmente me gustó eso de “la gente sencilla nunca olvidará”. Por cierto que se echó de menos en el acto a las autoridades municipales, con alguna que otra honrosa excepción.

P.D.- Estoy sin internet en casa, problemas con telefónica, publico esto desde la plaza del teatro que hay wifi gratis. Muy buena idea, tan buena, que se podría plantear ponerla también en la Alameda.

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