Al que esto escribe le pareció muy interesante el artículo que publicó Manuel Sánchez en el Diario de Cádiz en 1929 y yo recogí hace unos días. Los que nos gusta buscar nos alegramos cuando encontramos y esa será una razón, digo yo, de que busquemos. La historia de este artículo tiene moraleja e historia, valga la redundancia. Me lo dió un familiar de los Prietos. Andaba yo buscando documentos, fotos, etc de la familia y este señor me enseñó unos recortes de periódico. Entre ellos el artículo de Manuel Sánchez. Se los había encontrado tirados en el huerto del médico Becerra, junto a otros libros y muebles. Por lo que se ve cuando se vendió esa casa hubo gente que se llevó libros y muebles antiguos y valiosos y otros que se tiraron. D. José María Martínez Becerra fue médico del pueblo desde 1934 hasta bien entrado los setenta. Hombre culto amasó una gran cantidad de documentos y libros que se perdieron cuando la casa de los Vela se vendió a Devors para construir un restaurante. En aquellas obras apareció una nota de 1932 en una botella que llevó mucho tiempo buscándola. Según me cuenta en la obra también aparecieron y se perdieron otro tipo de material.
Es una pena que todo ese material de Becerra no se haya estudiado, valorado y puesto a buen recaudo. Lo peor del caso es que no constituye una excepción, sino que ocurre con demasiada frecuencia. ¡Cuantos y cuantos documentos, fotografías, libros, etc se habrán perdido porque al que le tocaba repartir o distribuir este legado no valoraba lo suficiente este tipo de material!. Pero hay un caso peor y conozco varios ejemplares. Gente que tiene un legado documental familiar muy amplio y que no quiere compartirlo con nadie. Si en la Edad Media el ocultamiento del saber era poder, en la era de Internet la lógica es inversa, cuantos más se comparte más éxito se obtiene. El mundo ha cambiado mucho. Internet apareció como una necesidad militar ante el peligro de que el enemigo pudiera distruir su información. Así se repartío la información por muchos lugares y se conectó informáticamente entre sí. Acabada la Guerra Fría el modelo se generalizó y apareció la red de redes. El contenido en la red se genera, publica, corrige y se reutiliza entre todos. Es el modelo de la Wikipedia o de Youtube. Como las propiedades o el dinero, la información del pasado no está equitativamente repartida. Los que siempre han tenido más son los que ahora disponen de más material. En el caso de Benalup-Casas Viejas conozco muchas familias que están siempre predispuestas a facilitar la tarea de los que nos gusta preservar y valorar nuestra historia. Se trata de gente culta y tolerante, que con esa actitud colaboracionista demuestra que lo siguen siendo. Está claro que no es generoso quien quiere, sino quien puede. Y hay muchos que quieren y pueden. Pero hay otros que ya eran muy mayores para ver el programa que Barrio Sésamo dedicó en su día a la palabra compartir o que eso de que lo que es de España es de los españoles era otra pamplina más de los «rojos«. Me parece que nos tenemos concienciar todos, para que no se pierdan más ni libros antiguos, ni cartas, ni fotografías, etc de nuestra historia. Porque cada vez que se pierde algo, parafraseando a Hemingway también tocan las campanas por nosotros. La propuesta es sencilla:».. Se trata de ayudarse unos a otros a cambio de nada y de cómo eso no sólo cambiará el mundo, sino la forma en que el mundo cambia”. Pásalo, lo mismo llega.
Foto Mintz
