El jueves 23 de septiembre los medios informativos siguen haciendose eco de los incidentes del martes 21. En el Diario de Cádiz se podía leer: » Ayer volvió la normalidad a Benalup de Sidonia, antes Casas Viejas… El alcalde de esta localidad, el socialista Antonio Orellana, manifestó a mediodía de ayer que el gobernador civil, José González Palacios, había prometido el envio de 600 mil pesetas. Esta cantidad, según el alcalde, es totalmente insuficiente y sólo servirá para dar trabajo durante dos días y medio a los trabajadores en paro… Ayer no tuvo lugar en esta localidad la anunciada huelga general ni ninguna acción de protesta, en espera de recibir noticias del gobernador civil sobre el envio del dinero. La jornada transcurrió tranquila, dándose cita los parados en las inmediaciones del Ayuntamiento, a la espera de noticias sobre los fondos del empleo comunitario. En el cuartel de la Guardia Civil llegaron refuerzos, en previsión de nuevos incidentes. El alcalde de Benalup manifestó a DIARIO DE CÁDIZ que los incidentes ocurridos el martes nada tienen que ver con la sublevación que la localidad viviera en tiempos de la II República «Aquello fue una sublevación política y esto sólo ha sido una reivindicación laboral que no pretendía degenerar en violencia. Aquí -añadió- somos gente pacífica, a pesar del mito que pueda haber sobre los habitantes de Casas Viejas. Estoy seguro que entre los trescientos que habia el otro día en la manifestación, sesenta de ellos tienen escopetas para cazar y a nadie se le ocurrió hacer una barbaridad. Ahora sólo se trata de reivindicar trabajo y el pan. Cuando la sublevación de casas Viejas no tenían nada para comer y eran más radicales por eso. No somos un pueblo revolucionario», dijo. En la misma página el Diario de Cádiz recoge el intento de entrevistar a Catalina Sánchez, nieta de Seisdedos. » La descendiente del mítico anarquista no quiere hablar nada sobre aquellos sucesos. «Mi madre murió hace dos meses a causa de que no le dejaban
vivir las personas que constantemente le querían hacer fotos y preguntas sobre lo que ocurrió». «Yo tampoco les voy a contar nada, porque, además, mi madre nunca llegó a contarme todo lo que pasó», dijo Catalina Prieto, que ahora vive en la Aldea de Cantarranas, a unos siete kilómetros de Casas Viejas, en el término municipal de Vejer. Catalina Prieto se quejaba también del asedio a que tenían sometido a su madre los que han estado rodando una película sobre aquellos tristes sucesos, «que han realizado un trabajo chapucero y han engañado al pueblo, dejando incluso cuentas pendientes en bares», dicen algunos en Benalup…. Refiriéndose a los incidentes del pasado martes, Catalina Prieto dijo: «Ayer me puse mala, porque tengo un hijo en el empleo comunitario y me enteré de que habia alboroto». Cerca de un año después, el 21 de junio de 1983 aparece un reportaje sobre Casas Viejas en el periódico barcelonés La Vanguardia. El reciente alcalde por aquella fecha Francisco González Cabaña dice:
“La gente quiere olvidar aquel episodio de la Historia y, aunque cada vez que pasa algo gordo todo el mundo invoca el nombre de Casas Viejas como si alertara de lo que puede pasar, nosotros preferimos que se nos tenga en cuenta por lo que somos y no por lo que pasó”. En el mismo reportaje podemos leer: “Insisten los concejales que nos acompañan en una visita cercada de saludos y miradas indiscretas, que los andaluces están por la moderación y contra los extremismos, y que aunque la situación del campo está francamente mal, no tienen por qué producirse hechos violentos. La prueba está en los votos. Aquí ha ganado hasta ahora el PSOE por un 86% y el sindicato único y mayoritario es la UGT. Eso quiere decir que la gente confía en las soluciones negociadas y civilizadas. La buena voluntad de los ediles se ve achicada por el recuerdo de un suceso desagradable que alguien del corro ha pedido que expliquen. Fue en el 82. Hicimos una sentada en la carretera para pedir que nos enviaran el dinero del Empleo Comunitario. La Guardia Civil del pueblo nos echó a pelotazo de goma limpio. Luego dijeron que había sido una exageración y el gobernador nos envió eldinero de inmediato, pero aquello le refrescó la memoria a todo el pueblo. Entonces sí nos acordamos de Casas Viejas”. Este reportaje de la Vanguardia tiene dos titulares. Uno: Benalup de Sidonia ha borrado del mapa a Casas Viejas, pero no los dramáticos sucesos de 1933. El segundo: Una historia para olvidar.El reportaje lo firmaba el periodista Eugenio Madueño dentro de la serie Viaje al campo andaluz

Pobre Catalina, descanse en paz. Sus hijos, sobre todo la van a ecahr mucho de menos.