
Escrito aparecido en La Hoja del Lunes, tal día como hoy de 1976«Mucho se ha escrito y hablado sobre el TAJO DE LAS FIGURAS, desde que fue dado a conocer por don Victor Molina en el año 1913 e investigado por los arqueólogos Brevil, Cabré, Burkitt y Hernández Pacheco.
El llamado por el profesor don Cesar Pemán Permartín: “Célebre Santuario del Tajo de la Figuras” fue declarado monumento arquitectónico por Real orden de Mayo de 1926, al propio tiempo que otras veintiocho estaciones de arte rupestre, en ellas, la Cueva de Altamira, la denominada internacionalmente “Capilla Sixtina” del Paleolítico; cuyo descubrimiento cuando corría el año 1879 abrió paso al conocimiento universal del hasta entonces ignorado arte paleolítico, puesto de manifiesto por la preclara inteligencia de nuestro compatriota, el hidalgo montañés don Marcelo Sáenz de Sautuola.
No obstante la circunstancia de constituir nuestro Santuario una extraordinaria representación de la denominada “pintura rupestre esquemática” del tiempo transcurrido desde su tiempo transcurrido desde su hallazgo, y de sus múltiples denuncias formuladas por voces autorizadas para su conservación, no solo no ha merecido consideración alguna, sino que en total y tradicional abandono, como lo podemos llamar por su duración os presagio seguro, desgraciadamente, de su ruina y de la total pérdida de sus irremplazables pinturas en espacio de tiempo nada largo, plazo que con motivo de la construcción de la carretera, a la que se han referido los señores Blanco y Navascues se reduciría considerablemente. Por dichas pinturas, legado valiosísimo de nuestros antecesores neolíticos, expresión de su arte y tradiciónpictórica autóctona, modificada por la presión de elementos colonizadores llegados de Oriente Medio y del Mediterráneo (la influencia chipriota se considera actualmente como la más principal de nuestro Santuario), es de todo punto necesario que se tomen las oportunas medidas para preservarlo y conseguir al menos salvar lo que resta de lo que como herencia artística nos dejaron unos hombres que vivieron hace miles de años en nuestro propio solar y cuya cultura representada y manifestada con sus milenarios esquetamismos (que nosotros poseemos como un usufructo), hemos de procurar y conseguir que llegue a nuestros descendientes».
ASPIA
