Viene en el Diario de Cádiz este artículo sobre el campo de golf. Para los que nos gustar estar informados sobre todo lo relacionado con nuestro pueblo es interesantísimo. Yo lo he guardado en un archivo de cosas importantes que tengo. Me llama la atención el último párrafo. «Un hotel tan completo pese a lo pequeño que es sorprende a la gente», señala el director. Es quizás el handicap para Benalup: aunque el hotel ha cambiado la fisonomía del pueblo, muchos clientes no salen del lujoso recinto durante su estancia». Creo que el periodista ha metido el dedo en la llaga de uno de los asuntos que ya hemos mencionado otras veces. Un problema comun a todo este tipo de explotaciones turísticas es su poca relación mútua con el entorno. Y a un que se pueda considerar «un handicap» para Benalup , estoy convencido que a medio plazo el handicap es mutuo. La vida es muy larga y en esta tierra había muchos arrieros. Así que seguro que en el camino nos encontraremos. Y como he escrito otras veces, la clave está, como siempre, en los pequeños detalles. Como decía Serrat en aquella memorable canción » El sacristán ha visto hacerse viejo al cura, el cura ha visto al cabo y el cabo al sacristán, y mi pueblo después vio morir a los tres…». Tengo un amigo que dice que cuando un establecimiento turístico o de ocio llega a los cien años es cuando se puede empezar hablar de que se ha consolidado. Y Benalup-Casas Viejas ( nombre oficial del pueblo) siempre ha sido un pueblo de idas y venidas, como dijo el doctor José Martínez Gracia en su discurso de aceptación de la medalla de oro que le otorgó el Ayuntamiento. Unos vinieron en forma de sopacas, jornaleros medinenses o los que huían por diversos motivos, otros se fueron más tarde derrotados en el 33 o en el 36. Luego la estampida de los años sesenta y el boom de finales de siglo y principio de este. Esas idas y venidas han caracterizado a un pueblo que desde principios del siglo XIX acoge con sus brazos abiertos a quien quiere ser bien recibido en él.
