Decía un colega mío que la Segunda República era el nudo central de la historia de España y que cuando entrabas en ese laberinto todas las puertas daban a Casas Viejas. La responsabilidad del hombre fuerte de ella, Azaña en esos hechos, ha sido una cuestión polémica que empezó en enero del 33 y continúa hasta la actualidad. Cuando se publicaron los famosos diarios robados de Azaña parecía que se podría acabar la polémica, pero no fue así.
Muy poco después de que llegará Azaña al poder empezó a redactar sus diarios, concretamente en julio de 1931. Estos diarios fueron robados en plena guerra civil por un funcionario del consulado de Ginebra. Estos cuadernos habían sido confiados por Azaña a su cuñado Rivas Cherriff y el funcionario los robó para que le sirviera de salvoconducto, de arma para que le perdonaran algunas «veleidades republicanas«. Tres de los nueve cuadernos fueron robados. A partir de 1937 los diarios llegaron a mano de la propaganda franquista que los mutiló y tergiversó. Luego pasaron a la biblioteca personal de Franco que los tuvo hasta el gobierno de Aznar. El 23 de diciembre de 1996 Carmen Franco entrega a la ministra de Cultura Esperanza Aguirre los citados cuadernos. De ahí al presidente del Gobierno José María Aznar, procediéndose poco tiempo después a su publicación, con la garantía del trabajo introductorio del profesor Santos Juliá. Su lectura les sirvió algunos para eximirlo totalmente de culpa, refiriéndose a artículos como lo que anotó el 13 de febrero de 1933: «Tengo malas noticias de lo de Casas Viejas. Me temo lo peor», aunque para otros seguía siendo el principal responsable, para ello utilizaban pasajes como el que escribió la noche del 11-1-1933: » Me llamó por Casares (ministro de Gobernación)… se me quejó una vez más de que la fuerza pública no procede con bastante energía… no pegan duro… No cumplen las instrucciones que el ministro les ha dado para destruir por la fuerza a los revoltosos… hablamos de las medidas que convenía tomar para dar ejemplo de severidad y firmeza… Se han mandado muchos guardias con órdenes muy recias. Espera acabarlo esta misma noche».
