Desde 1991 hasta el 98 se denominó Benalup, simplemente.
En el pleno de 20 de marzo de 1998, en el que todos los años surgía la polémica en torno a la necesidad o no de seguir reivindicando el término natural y justo se inician los trámites para añadirle Casas Viejas al topónimo de Benalup. Como siempre que salen a colacción los Sucesos toda la prensa nacional cubrió el acontecimiento. Francisco Correal fue el periodista del País que firmo la crónica. Cometió errores, como «En Casas Viejas, la madrugada del 11 de enero de 1933 murieron unas 20 personas. Raro es el año que unos cuantos historiadores no acuden por el lugar. El último, un norteamericano llamado Jerome Smith, autor de un libro titulado Los anarquistas de Casas Viejas» Pero también escribió frases maravillosas: «Con esta nueva nomenclatura de Benalup-Casas Viejas, aprobada ayer en un pleno extraordinario, quieren también lograr una segregación mucho más compleja, la de esa herida del pasado que consideran suficientemente cicatrizada». Me gusta tanto la frase porque entiende la historia de Benalup-Casas Viejas como un todo. Como también decía El País:«La propuesta de nueva nomenclatura de Benalup contó con el apoyo de los 11 concejales del PSOE y la abstención de Eduardo Pérez y José González, portavoces y únicos representantes de Colectivo Ciudadano (ex andalucista) y de Izquierda Unida. Ambos propusieron celebrar un referéndum para que el pueblo decidiera qué nombre debería llevar«. A parte de la postura lógica de la oposición, la inmensa mayoría del pueblo asumió de buena gana y cierta indiferencia la propuesta del alcalde. Un sector muy minoritario y atomizado era partidario de que el pueblo se llamase como toda la vida Casas Viejas. Aunque sabían que no se iba a conseguir, ellos iban a continuar denominándolo así, como habian hecho toda su vida. Otro sector, más compactado, duro y conservador se oponía, casi abiertamente, a lo de Casas Viejas, era mover «la caca«, las cosas había que dejarlas como estaban. Desde que llevó viviendo aquí nunca había visto ni ví posteriormente a este grupo tan activo. Eva Díaz la periodista del Mundo en su crónica de 22-3-1988 captó a la perfección el espíritu de la medida: «Benalupenses o casaviejeros. Esa debería ser la cuestión, pero en la mayoría de sus habitantes no crea sino indiferencia. Sólo los que lo sintieron en su piel mantienen cierta división, por lo que los mediadores apuestan por una alianza de ideologías simbolizada por ambos gentilicios». Más de diez años después se puede concluir que la medida fue un acierto y el nombre ha cuajado. Algunas veces todavía nos llegan cartas de algún banco o de la administración regional con lo de Benalup de Sidonia, otras empresas privadas no terminan de aceptar lo de Casas Viejas y no hay quien los saque de su Benalup a secas, argumentando que el oficial resulta largo e incómodo.
A lo largo de esta serie hemos visto los distintos cambios de nombre en el pueblo. La evolución de la historia de España ha ido influyendo en el nombre del pueblo. En época de las dictaduras de Primo y Franco se denominaba Benalup de Sidonia, durante el siglo XIX, la Restauración y la Segunda República Casas Viejas. En la transición hemos pasado del Benalup de Sidonia al Benalup-Casas Viejas actual, pasando por Benalup «a secas», demostrandoel espíritu general de nuestra Transición. Si la perspectiva temporal que tomamos es de medio y largo plazo parece que el nombre se ha ido adecuando a las distintas vicisitudes históricas por las que ha pasado España. El que esto escribe siempre ha mantenido que la historia no es una ciencia exacta y por tanto no puede alcanzar la objetividad absoluta. Estamos inmersos en estos momentos en otra polémica por el nombre del colegio Padre Muriel y a mí me recuerda aquella del topónimo Benalup-Casas Viejas, aunque las circunstancias son totalmente distintas. Si yo escribo que el topónimo Benalup de Sidonia estuvo 3 años con Primo de Rivera, 39 con Francisco Franco y 17 en la Transición y el de Casas Viejas, sin contar la Edad Moderna, 112 años estoy dando datos, pero también estoy demostrando lo díficil que es conseguir la imparcialidad total de la historia.
El recorte es de ABC y en él aparece Francisco González Cabaña con una sudadera del IES Casas Viejas.
