Durante muchos años Benalup-Casas Viejas ha sido «la cigarra» de la Janda. Primero con las Lomas, después con la construcción y al final con mega proyectos hoteleros como Utopía o el campo de golf. Se cantaba y se pavoneaba de un modelo que tenía, según ha venido ha demostrar el tiempo, los pies de barro. Por la dependencia económica y política endémica de la zona las condiciones de las que se partieron en los años ochenta para el gran despegue eran peores que las de la comarca o de la provincia, pero el crecimiento, desde más atras, fue más uniformente acelerado. Hemos realizado un aterrizaje forzoso que está resultando traumático. El espíritu hedonista y resacoso de una época boyante nos endosa un sentimiento de injusticia y dolor ante lo que estamos viviendo. La crisis nos ha hecho pasar de un sentimiento de omnipotencia a otro de impotencia. Muchos trabajaron a destajo, pusieron más
ladrillo que nadie o echaron muchas horas, por pobres y por necesidad, pero se acabó lo que se daba .
Se le endosa la culpa de todos los males al monocultivo del sector de la construcción. Yo creo que cuando menos eso resulta superficial. Los réditos políticos y económicos del anterior modelo han sido tan amplios y desmesurados que sólo por cuestión de ética parece un contrasentido cargar exclusivamente contra la falta de previsión de unos jornaleros que pasaron a albañiles y que ganaron mucho dinero fácil en un periodo corto de tiempo. Estoy totalmente convencido que la administración local actual no es la culpable de la situación, pero tampoco lo fue en la época de las vacas gordas del espectácular crecimiento. Vivimos empujados por un contexto nacional e internacional y las políticas locales sólo son gestos que tiene una incidencia muy limitada. Aunque por cuestiones políticas unos y otros, dependiendo de la coyuntura, tiendan a sobredimensionarlos y a arrimar el ascua a su sarten.
Nos auto aupamos a la Campions League de la comarca e incluso hubo quien llegó a pensar que el salto al número 1, destronando a nuestra antigua metrópoli, podía ser una realidad. En vez de mirarse el ombligo y en vez de otear el horizonte a ver donde se podía llegar, otros con la aptitud y la actitud de la hormiga no perdieron de vista el invierno. Hubo zonas que se dedicaron a situarse en un entorno global a la vez que ajustaba su estructura política, económica y social a tal realidad. El viejo cuento de la cigarra y la hormiga.
Fotos Mintz, en toda la serie

Cuando las cosas iban bien era porque estabamos en Europa y ahora que van mal es por la coyuntura internacional. No estoy deacuerdo. Todos, absolutamente todos podemos desde nuestra responsabilidad construir futuro y desde luego los poderes políticos, no sólo el Gobierno de España, sino el Local. El Gobierno Local tiene que tener algo de responsabilidad en lo que pase en Benalup-Casas Viejas ¿o no?