He encontrado un ejemplo en el mundo animal que me ha parecido hermoso. Como sabemos el gusano de seda hace su capullo para luego liberarse de él cuando se ha metamorfizado en mariposa. Abrise camino dentro del capullo es un proceso muy difícil y complicado, pues solo dispone de una fuerza limitada con unas alas recien creadas. Los científicos pensaron que podían facilitar la vida de la mariposa abriéndole el capullo de seda. El resultado no fue el esperado. Las mariposas sujetas al estudio ya en el exterior no podían, ni sabían volar, no podían alimentarse y murieron. La conclusión fue que el
sobreesfuerzo, la gran cantidad de energía necesaria desplegada por las mariposas para agrietar el capullo era necesaria para que ellas confiaran en sus alas y pudiesen volar. La traslación al mundo humano es obligada y más de una vez se la he comentado con mis alumnos/as. La educación es un acto violento, en el que se debe utilizar la argumentación, el razonamiento, la persuación o la seducción, pero en el que siempre es imprescindible un esfuerzo ímprobo. En primer y fundamental lugar, por parte del alumno/a, pero también del profesorado, de los padres/madres y de la administración. Pero este ejemplo no sólo es aplicable al mundo estudiantil, sino también al adulto en toda su extensión. La crisis, el cambio… lo tenemos que pasar y sufrir nosotros mismos, siendo conscientes de que el esfuerzo derrochado será la base del camino posterior. Los que trabajamos en esto de la educación sabemos que esto va por días, como la vida misma; el curso se convierte en un vaivén entre días excelentes, regulares y malos. Hay que saber valorar los buenos momentos, relativizar los regulares y capear los pésimos. Me parece oportuno el simil de la montaña rusa en la que a veces estamos arriba y a veces abajo. Los malos momentos permiten apreciar los buenos y los buenos relativizar los malos. Lo malo es que a veces la velocidad de vértigo en la que vivimos no nos deja ser consciente si estamos arriba o abajo de la montaña rusa. A nivel global, todo el sufrimiento y el esfuerzo necesario desarrollado por la gente de esta tierra para dejar de ser uno de los pueblos más pobres de España, nos debe servir de acicate, de seguridad, para ser consciente de que con esfuerzo y perseverancia se rompen los capullos más grandes y se obtienen las alas más fuertes.
Las fotografías siguen siendo de Jerome Mintz, en ninguna de los tres reconozco las personas que aparecen, si alguien lo sabe que me mande un correo o un comentario, aunque sea anónimo.

bueno,Salus ,aqui estamos de nuevo esos chiquillos,que por supuesto,ya algunos o todo son ya padres de familia,los dos de la derecha,el de la bici,son mellisos,,Varo Macias,,y son ,, de pepa chineja ,,,un saludo
Gracias, por supuesto que son padres, yo les he dado clase a sus hijos, casi lo que están a punto de ser abuelos. El resto creo que son los hijos de Manolo Lago, pero no sé los nombres. ¿Alguien los sabe?
Preciosa historia. Ya la conocía pero no me canso de releerla.
Saludos.
El de abajo es Paco Lago, el que le sigue a su izquierda es su hermano Juan Lago que es mayor que Paco. Y a la izquierda de Juan su hermana Ana o Luisa (eso ya no te lo puedo asegurar)
Un saludo
MUchas gracias Manolo