Por supuesto que no voy a sostener que toda esta lucha de 150 años contra las chozas se acaba por la participación y mérito de un solo hombre. Hemos visto que es un proceso progresivo y que se va adaptando a las circunstancias políticas y económicas del momento. La desaparición de las chozas hay que unirla a la crisis de la agricultura tradicional. El latifundismo clásico basado en mano de obra barata con nula tecnología fue desapareciendo, la mecanización apareció, la mano de obra se encareció y la emigración se disparó. Estas variables se autoalimentaban produciéndose en los años sesenta al mayor flujo emigratorio en la historia de la localidad. El éxodo agrario posibilitó la modernización de la agricultura, con la aparición de las Lomas y la irrupción de otros sectores económicos como el de la construcción que iba a estar llamado a monopolizar en el futuro la economía benalupense, acompañado de otras actividades económicas de menor relevancia. En ese contexto se produce la desaparición definitiva de las chozas. Dicen los Repupas en 1979:
Establecido el contexto económico en el que desaparecen las chozas, hay que resaltar la importancia en este proceso de la autoconstrucción y la solidaridad entre vecinos. La desaparición de las chozas de Casas Viejas no iba a ser fruto de un plan estatal o regional o provincial, sino que el motor fundamental fue el papel de los propios vecinos. Muchos se habían hechos albañiles en las Lomas o/y la costa y luego utilizan lo aprendido para construir su casa o la del vecino. Tampoco se puede negar el papel de la iniciativa estatal (promociones de la Diputación, donde jugó un papel clave la Junta Parroquial de la vivienda dirigida por el cura Jesús Barberá). Pero en el proceso de sustitución de chozas por casas domina la autoconstrucción. Y en este fenómeno aparece un personaje especial, en el cual nos vamos a detener un poco más: Gregorio Moscoso Merchán «El Contrito».
1943 con María Sanchez y tuvo diez hijos. A partir de su casamiento se va a vivir a Medina, a la calle Sidón número 4, continuando trabajando en el campo. En 1948 se hace cargo de la carpintería del padre, también montó un bar llamado el Torreón y una tienda de comestibles que llevaba su esposa. Es decir, uno de esos casos raros, que partiendo del trabajo del campo su mentalidad empresarial lo lleva al mundo de los negocios. La carpintería fue evolucionando hasta convertirse en un verdadero almacén de materiales de construcción. En 1962, con el dinero conseguido con la venta de un terreno propiedad de su esposa, compra un camión para poder repartir los grandes pedidos. En la década de los setenta se convierte en el eje de todo el proceso de transformacion que está viviendo Benalup de Sidonia. Destacar también el papel que jugó el benalupense José Zumaquero Montiano Trescuartillas, con sus burros Cordobés, Caramelo y Paquiro. El Contrito entra en contacto con las familias, miden el terreno, calculan el material necesario para sustituir la choza por una casa y les lleva los materiales con su camión. Luego según lo pactado, los domingos se pasa a ver lo que le pueden pagar los vecinos de las deudas contraídas. Es el sistema de dita, que tanto se utilizaba en las compras de ropa y pequeñas joyas, fundamentalmente. El 19 de Mayo de 1984 a los 67 años de edad falleció en Medina Sidonia. El negocio es continuado por sus hijos Felipe, Carlos e Inma que se encarga de seguir viniendo a Benalup a cobrar las deudas. Por todo el mundo es sabido que todas no las cobraron. Pero llama la atención el ambiente de empatía entre «El Contrito» y las personas que utilizan sus servicios, «el buen rollito o el talante» que se diría ahora. En las operaciones no habia contratos, ni abogados… era el final de una época y el principio de otra. Es precisamente, un medinense, (como no podría ser de otra forma para que haya coherencia histórica) quien va a tener un protagonismo especial en la sustitución de las chozas por casas. Es una percepción generalizada el agradecimiento colectivo que sienten muchas personas de Benalup-Casas Viejas a Gregorio Moscoso, hasta el punto que hay quien piensa que lo de que haya una calle con su nombre esta muy bien, pero se queda corto, reclamando otro tipo de reconocimiento adicional.
Las fotografías y los datos para esta entrada me los han prestado Natalia y Génova, en la esquina en la última foto.
Ayyyyyy!!!!!¿qué has querido decir amigo mío , que a estas alturas se deben materiales aún?????Qué fuerrte es eso y el pobre se fiaba de todos….Tendría que haber cobrado por adelantadoooo…Un saludo
Recuerdo al "contrito" como si le estuviese viendo, caminando parsiomoniosamente por la calle que hoy lleva su nombre, donde yo viví durante nueve años, en casa de mis padres, una casa hecha "domingo a domingo" como la mayoría y con la inestimable ayuda de Gregorio Moscoso; venía con su abultada carpeta llena de albaranes bajo el brazo cobrando lo que le quisieran dar y encajando con una sonrisa y una frase de ánimo las veces que le decían "este domingo no tenemos nada que darle". Era una persona atenta y amable, simpática, que siempre departía con los mayores acerca de como iban las cosas y tenía una frase simpática para los niños.
Ese es mi recuerdo y soy de los que piensan que, efectivamente, el nombre de una calle es poco; que deberíamos rendirle homenaje como a una de las personas clave en el progreso y el bienestar de éste pueblo.
yo de chico iva mucho con el y le llevava las carpetas era lo masimo y no solo benalup tambien los navero vejer puerto real y muchos sitios mas ami de desia line o remache un gran hombre y su familia tanvien ibamos en el lanrrover o en el camionsito ebro un saludo de rafael larias