
Tal día como hay aparece en la prensa nacional la noticia de que en San José de Malcocinado han aparecido los restos de unos 20 cadáveres. «Unos veinte esqueletos han sido descubierto ayer junto a la carretera comarcal 211, entre los términos municipales de Medina Sidonia y Benalup (Cádiz), según confirmó la Guardia Civil de Medina Sidonia». Decía ABC, mientras que el mismo día la Vanguardia «Según la Guardia Civil, el hallazgo se produjo cuando un vecino de la zona descubrió un primer cráneo creyendo que era un proyectil. Posteriormente se hallaron varios cráneos, destrozados al parecer por una excavadora que realiza trabajos de mejoras en esta carretera comarcal». Hasta aquí sin problemas, ni ABC, ni la Vanguardia optaban por la vía sensacionalista. Sin embargo el País el día 15 ya decía:«Las primeras exploraciones realizadas dataron el hallazgo en unos 60 años de antigüedad, con lo que podrían ser consecuencia de una mortandad ocurrida durante la guerra civil, si bien el propio Maeztu dijo «no descartar» que se trate de piezas más antiguas, con lo que «cabe valorar que se trate de un viejo cementerio abandonado con valor histórico o incluso arqueológico». El otro periódico de ámbito nacional del momento, El Mundo, fue un poco más allá:»Hasta que no haya versión oficial, el abanico de posibilidades es inmenso. Los cuerpos pueden tener muchos orígenes verosímiles: desde restos prerromanos hasta el legado de asesinatos cometidos en la primera mitad de siglo. A pesar del silencio oficial, los vecinos de la localidad ya han elegido su teoría. Aseguran, con Manuel Sánchez Aparicio a la cabeza, que son víctimas de fusilamientos de la Guerra Civil o de los convulsos años previos. Incluso resucitan la leyenda de Casas Viejas (nombre de Benalup hasta la proclamación de la victoria militar de Franco). Este episodio, uno de los más conocidos, sangrientos y mitificados de los años 30 en Andalucía, supuso la muerte de varias decenas de campesinos que habían apoyado la rebelión contra el caciquismo en 1933. Tanto los promotores de la revuelta (la familia Seisdedos) como otros tantos agricultores fueron ajusticiados. Para respaldar su opinión, los lugareños recuerdan que la aparición de cadáveres en una cuneta corresponde a la vieja y bárbara costumbre de ajusticiar a los condenados en las carreteras«. Era raro que no aparecieran los Sucesos en un tema como este. Pero El País, en este caso, le ganó en amarillismo al Mundo, ya que al día siguiente, el 16-12-1997 publicaba: «Pero en 1933, Benalup se llamaba Casas Viejas, y, junto con los huesos, el pueblo ha desenterrado la memoria del horror. Fábulas de viejos, seguramente.En enero de 1933, el presidente de la República, Manuel Azaña, pronunció la frase más desgraciada de su carrera política:»En Casas Viejas no ha ocurrido, que sepamos, sino lo que tenía que ocurrir». El presidente, posiblemente sin disponer de una información exacta, se refería a lo siguiente. Al hilo de los disturbios promovidos por la CNT, un campesino de Casas Viejas apodado Seisdedos se encerró en su casa con sus hijos y nietos. A la mañana siguiente, la Compañía de Asalto del capitán Rojas incendió la casa y los ametralló hasta la muerte. De paso, en un rasgo de contundencia, comandó una redada por el pueblo y asesinó a otras 12 personas». Ya en el titular de la noticia aparecían los mitos de siempre Seisdedos, Azaña, el Capitán Rojas… El cuerpo de ella no tiene desperdicio: «Paco Sánchez, hijo de otro campesino de Casas Viejas, tenía entonces 11 años. Ayer recordaba: «Ese día murieron 33 personas, unos a balazos, otros quemados. Pero los esqueletos de ahora no creo que tengan que ver con aquello, porque los muertos fueron enterrados pocos días después en el cementerio de ahí arriba. Los huesos quizá sean de unos años más tarde, de la guerra civil. Hubo cientos de muertos en el pueblo. Por cosas políticas, ¿me entiende?». No hubo en Casas Viejas cientos de muertos por la guerra civil, solo uno, Manuel Estudillo, antiguo secretario del sindicato anarquista que se tiró a un pozo por la barriada de la Diputación actual. Los demás habían aprendido la lección del 33 y huyeron, él no tuvo fuerzas para irse.

Ugggggggggg qué tema más fuerte, y yo con estos pelos…Un saludo…
Que tu sepas que como a mí me de algo de repente, vengo y te tiro de los pelos. Porque aquí en la tierra no sabré quien eres, pero en el infierno seguro que me entero, posiblemente tendremos amigos comunes.