Estamos en época de evaluaciones en la enseñanza y por eso, (pese al título de esta entrada), no voy a hablar de amor, lo haré de educación. Para ello utilizaré las mil y una interpretación posibles del famoso verso de Quevedo. He estado leyendo y releyendo la obra de Andrés Sopeña «El Florido Pensil» y me ha resultado imposible no comparar la educación actual con la franquista. Mi posicionamiento es claro, hemos mejorado tanto que no admito, es un escribir, siquiera eso de «ni lo de antes, ni lo de ahora, antes se pasaban y ahora no llegamos». Me gusta, ahora y siempre, más ir de viaje de estudios a Italia, que gastar mis energías intentando demostrar mi supuesto poder. Creo que Sopeña retrata muy bien la educación que tuvimos muchos de los que ahora nos dedicamos a ella: «Tras la anécdota de la vacua y retórica exaltación imperialista y patriotera, de la delirante reinterpretación epopéyica de la historia, del guiñolesco culto a la personalidad, del tenebroso catolicismo integrista, estaba, permanente como la funeraria, la categoría de la constante evocación simbólica de las ideas de jerarquía, unidad, patria, raza, nacionalismo, autoridad, disciplina, traidición, familia… la familia tradicional, si; refugio de consanguinidad y afecto, remanso de bienestar y felicidad… Pero rigurosamente jerarquizada y sexualmente partida en dos; sede natural del porquesianismo, el puñetazo en la mesa y la patada al perro; escuela de machismo y de resignación y justificación analógica de la organización social y política más conservadora. La patria, si; como vínculo natural como causa común, como suprema alianza; armónico y solidario lar de ricos y pobres, empresarios y trabajadores, coros y danzas… Pero, también, emocional y mística negación de las diferencias entre clases, de las injusticias estructurales; y fuente de etnocentrismo chauvinista, racista y xenófobo». Todos los que nacimos antes de la década de los setenta podemos constatar a través de nuestra memoria que lo que dice Andrés Sopeña refleja la realidad. Es más podemos ponerle ejemplos al conservadurismo, al tradicionalismo, al machismo, a la defensa de inmovilismo social o al racismo.
¿Alguien sabe la fecha y el nombre de algunos de los que salen en esta segunda foto?

Es usted un pozo de sabiduría…Un saludo.
Gracias, misteriosa mujer anónima.