Ahora que se habla tanto de la nueva plaza de abastos y los problemas para consolidarse, traigo hoy una foto sobre la venta ambulante de pescado. El pescadero es Pedro Cózar Garcia, la mujer que aparece al fondo es Ana Macias Gonzalez y la del pelo negro que está mirando para abajo es su hermana Belén Macias Gonzalez y sus dos hijas (las más pequeñas). La señora de los lunares, puede ser la mujer de Chano Margarito, Carmen «la Pintá» (relacionada con una anécdota sobre Pemán que otro día contaré). La segunda niña, junto a la bici puede ser Bárbara Cózar García, hermana del «pescaero«. La fotografía de 1971 nos retrae a un tiempo donde la venta ambulante no era una cuestión de los sábados, sino habitual como la vida misma. La vestimenta de las personas, la balanza, la bicicleta que servía para acarrear pesadas cajas de pescado y que era el medio de transporte utilizado por muchos trabajadores como él, luego llegarían las motocicletas… muestran una cotidianidad y sencillez que inevitablemente se convierte en la esencia de la belleza cuando nos recreamos hoy en ella. La escena tiene lugar al final de la calle Medina (hoy Independencia), cerca del actual hostal García. Allí donde estaba un fielato y el pueblo se acababa. Hoy es un nudo central de comunicaciones dentro de la red viaria y en la construída plaza de los jornaleros han trasladado el monumento que la CNT-Andalucía colocó en la Alameda con motivo del cincuenta aniversario de los Sucesos. Si amplias la foto y te fijas detenidamente puedes llegar a la conclusión de que todas las personas que aparecen en la fotografía sabían que se estaba realizando pero hacen un esfuerzo para que no se note. Estan actuando, siguen el ritmo normal de sus actividades para que la fotografía sea estupenda, estan colaborando con el americano para que su trabajo le salga mejor, un trabajo que no saben muy bien en que consiste. Algún experto en fotografía histórica que las ha visto ha señalado esa característica, insistiendo que la naturalidad con la que posan, la frescura de las composiciones, la espontaneidad, la sencillez y la llaneza de estas fotografías sólo es posible cuando hay una relación empática, de cariño y de respeto entre fotógrafo y fotografiado.

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