
Por motivos fáciles de entender escribo esta entrada desde la subjetividad que endosa la elección de un tipo como este. Pero creo que será constatable que esta comparsa ha hecho historia y pasará a ella. Pienso que no tienen las mejores voces, ni las mejores letras, ni los mejores disfraces, ni las voces más afinadas, pero la idea era tan potente y necesaria que será parte del tiempo, precisamente, el elemento central de esta comparsa. Además, es una agrupación hecha con la aportación de todos, desde la humildad y con el optimismo de la voluntad por bandera. Es la misma vocación histórica de esta comparsa, la misma reivindicación de nuestra memoria lo que va a
hacer que pase a la historia de los carnavales y del pueblo de Benalup/Casas Viejas. Me parece que los últimos versos de la presentación que le dedican al Americano, también se le pueden aplicar a ellos:
que pararas el viento
para asi comprender
que estamos hechos de tiempo
Y las gracias te daremos
¡Gracias por darte a mi pueblo!
He estado en muchas actuaciones de esta agrupación durante este carnaval y ha habido muchos detalles que me han llamado la atención. La misma cámara del tipo o el periódico en el bolsillo de la chaqueta o esa voz del Tirilla que te eriza la piel, ese entusiasmo del Landa, el encaje de Ana, la letrista, o la recuperación de la tradición de llevar un niño en la comparsa, que asegura la cantera, o a ese Paquito cantandole al viejo amigo de su abuelo Manolo Lago… Pero lo que más me ha impresionado es la
reacción de la gente. Hemos visto a personas llorar, hemos sido testigos de momentos donde la emoción y la sensibilidad se adueñaban del lugar y momento. Había veces que la esencia del carnaval se hacia tangible, realidad, se podía tocar. Esos cinco versos:
Chinejas y Montianos
Pepe Bullas y Cagones
Pinto y Manolo Lago
Montes de Oca y Pavones
se convertían en la bandera de la comparsa y en la identidad de una época y una idea. En ocasiones, sobre todo, en los bares, la comparsa cantaba el repertorio. La poesía
inicial empezaba con su nombre y terminaba con su gorra, para pasar a agradecerle todo lo que había aportado al pueblo concluyendo con ese: «¡Gracias por darte a mi pueblo!». Luego el estribillo nos volvía a recordar a Mintz «Casas Viejas déjame que te pueda fotografiar». Era como si, pese a que llevará trece años muerto, estuviera en ese momento con nosotros. Empezaba el popurri diciendo que: «Llegue a esta tierra una
mañana…» y seguía contando en primera persona como era la vida de esta tierra «sus fiestas, sus tradiciones. Vi sus costumbres, sus aficiones». Luego nos habla sobre la vida infantil en los años sesenta, las fiestas estacionales y como le gustaría que fuera en el futuro, que ahora es presente, de este pueblo. Viene la última parte del popurri y es cuando empiezas a poner en duda, que sea ficción lo que están contando. Hasta ahora achacas al lirismo y a la poesía del carnaval que una persona muerta hable por la
garganta de los comparsista. El Americano pide que lo entierren y reclama morirse aquí y sobre todo solicita que lo devuelvan aquí. El climax va creciendo, las voces se meten en las entrañas, las facciones de los comparsistas parece que van a estallar, dan un paso adelante y casi se meten en la primera fila del público. Te fijas en la chaqueta, en las canas, en el pañuelo del tipo… y por un momento piensas que esto no es ficción, que la fuerza del carnaval ha hecho que el Americano vuelva a estar con nosotros, sobre todo, si ese «que me devuelvan aquí» lo relacionas con la presencia de Carla Mintz (que vive a más de siete mil kilómetros) en una esquina de la barra
luchando por reprimir lágrimas de nostalgia y alegría. Y te dices para tí mismo: esto es carnaval, esto es su encanto, su seducción, su fascinación y su magia.
Un verso…
Dos versos…
Tres versos…
Cuatro versos…
Desechó nuestros complejos
Y a los albores del mundo
nos construyó como pueblo
Seis versos…
me sentí uno de ellos
Y les mostré en mi trabajo
la identidad de su pueblo
Enseñar que eran sus vidas
más alla del faenar

estando lejos de aquí
que me quemen y mi alma
descanse en el Celemín
para así cada mañana
poder verte despertar
y susurrar versos al viento
(que me devuelvan aquí)
poder verte despertar
(que me devuelvan aquí)
y volverte a contemplar
que me devuelvan aquí.

Comparsa inolvidable, y uno de esos momentos del carnaval, que como en otro comentario escribí, el creador de este blog aporta su granito de arena para hacernos sentir todo eso que tan bien a descrito el mismo.
Una comparsa cargada de sentimientos pero tambien de reivindicaciones.
¿DE QUIEN FUE LA IDEA? ¿ALGUIEN LO SABE?
Yo creo que Miguel Angel García Macias, el Landa fue al que se le ocurrió hacer una comparsa sobre el americano.
La idea creo que fue de Luisito.
gran pasodoble al Carbonero.
Son dos cosas distintas. Una es la comparsa del americano y otra el pasodoble al carbonero.
LA IDEA FUE DE LUISITO.
Salu. ¿Te has enterado ya de quién fue la idea?
Vamos a cerrar esto. A mí, Luisito Guillén me dijo hace mucho tiempo que se podría hacer una comparsa sobre el americano e incluso dio ideas sobre el tipo. Luego varios años después llegó a casa Migue, el Landa, por unas fotos y comentó lo de la comparsa sobre Mintz. Bancalero también me había hablado del tema. No sé que relación hubo entre los tres, si Luis le había dicho algo a Migue o Bancalero, sí sé que el que la llevo a la práctica fue El Landa y su grupo. Si queréis que sigamos hablando de este tema tiene que ser ya sin anónimos.
Buenas,primero de todo soy Luis Miguel Guillen,Luisito.
Es verdad que un día comenté con Salu lo de la comparsa,pero el verdadero mérito es de la comparsa de Miguel,mis felicitaciones.
No suelo andar mucho por los blogs
pero veo que hay muchos que se aprovechan del anonimato para decir lo que piensan pero sin dar la cara,es penoso.
Gracias a Salu por su blogs,es bastante interesante.
Muchíiiiiiiiiiiiiiisimas gracias Luís por dejar las cosas en su sitio. Tienes toda la razón del mundo y te agradezco tu posición. Insisto muchas gracias.