La foto de hoy de Mintz hay que situarla a la salida o entrada del pueblo, antes de llegar al cruce de la carretera de Alcalá, por debajo de las últimas casas baratas. Tres muchachos vienen de escardar algodón. Suben la cuesta a pie, cansados, tristes, derrotados. Portan las vinateras o azadas, posiblemente vengan de escardar algodón. Al fondo, el cortijo de los Aguijones y más al fondo el Picacho. En la actualidad es muy frecuente encontrarse aficionados, el que escribe lo ha hecho alguna vez, de poca monta al ciclismo que suben las últimas cuestas que dan acceso a la mesa a pie (los de mucha monta lo hacen montados en sus bicicletas, obviamente). Las bicicletas son totalmente distintas, las que se llevan ahora son «mountain bike«, los ciclistas van perfectamente equipados, pues el equipo es lo primero que se compra y con casco en vez de gorras. Estas bicicletas de la foto son también para cuando llueve «y el día que hace levante pa que le cuento». Conforme profundizamos en la foto esta nos aporta más sensaciones y nos da más datos. Cliquea sobre ella y recreate, si te apetece. Ya no sólo son las caras de estos jóvenes que no han tenido infancia, la ropa desaliñada y sucia propia del que viene del trabajo, las vinateras o las bicicletas con su gran faro, sino también las pitas, las chumberas, la palmera de dátiles… las que nos dicen que África está muy cerca. Al fondo el Aguijón de Mora, tierra heredada por Carmen Domecq y el parque de los Alcornocales. Esta fotografía cuenta muchas cosas, no se trata ni de nostalgia, ni de lo bien que vivimos ahora. Es, aunque haya pasado tan poco tiempo, otra época, otra historia y es ideología. Si nos preguntamos el motivo por el cual el americano echó esta foto podremos vislumbrar el alma de la fotografía, su meollo, su última intención más o menos explícita. Creo que se trata de posicionarse, ahora y siempre, al lado de los que menos tienen, como hacía siempre que podía Mintz. Y es que podemos sentirnos satisfechos de tantas cosas como tenemos o molestos por lo mal que están repartidas las cosas, las que hacen falta y no, en la vida. El descontento contra un sistema injusto se puede expresar de muchas formas, puede ser también mediante una fotografía o una copla de carnaval. Eso es una postura vital. Ahora que estamos en él, terminaré esta entrada con un famoso pasodoble de Paco Alba de los Corrusquillos Gaditanos en 1963, que terminaba así:
que venga Dios y lo vea,
parece hasta mentira
lo que un pobre se ajetrea.
Da pena verlos en fila
tristes por la carretera
sin mas luz de esperanza que les de vida
que el farol que alumbrando va su verea.
Hombre de Dios que luchando
lleva una vida completa
tú también vas llevando la cruz a cuestas,
aunque la cruz se llame tu bicicleta.
De los tres muchachos sólo he podido localizar al del centro Pedro Fernandez Ruíz, más conocido como «Periquin», si alguien conoce a alguno de los otros dos le agradecería que me dijera su nombre.

Que foto mas emotiva Salu. El americano sabia lo que queria.
Un admirador de tu blog.
La foto es preciosa, estoy totalmente de acuerdo contigo. A mí me gustaría saber como se llama el primero de los tres, estoy harto de verlo por el pueblo, pero no sé como se llama. Evidentemente la foto y la entrada tienen mensaje, claro.