Torrente es una ciudad próspera de la provincia de Valencia, situada a 9 km. de la Capital y a 15 km. del mar. Su población ronda los 80.000 habitantes convirtiéndola en uno de los núcleos urbanos más poblados de Levante. En los años 60 recibió muchisima emigración de andaluces, concretamente llegaron muchas personas de Benalup-Casas Viejas (Cádiz). En Torrente iniciaron una nueva vida, trabajando en «tareas de emigrantes», es decir, duro y con poco salario. Vinieron huyendo de condiciones de vida penosas: De un trabajo mucho más duro y con míseros salarios.
Poco a poco estos Benalupenses se hicieron un hueco, formaron familias, nacieron los niños y, como el Valenciano más cabal, dieron todo de sí por esta tierra.
Algunos de los hijos de estos emigrantes ya tienen sus nietos, y ya les quedan un poco lejos el hecho de ser emigrantes.
Torrente está oficialmente hermanada con Benalup. Porque eso sí, los Torrentinos, hijos y nietos de Benalupenses, conocen muy bien la historia de penurias de sus abuelos y padres, conocen las calles del pueblo de sus mayores, las fiestas, los motes, las gentes, las miles de anécdotas simpáticas que se vivieron por la hambruna y la escasez, que te saben contar ese drama y encima te sacan una sonrisa.
Son muchos los falleros que en estos dias se preparan para celebrar las fiestas grandes de Torrente. Fallas llenas de descendientes de Benalup, amantes de los petardos, pasacalles y del fuego. La foto que adjunto son los nietos de Caridad Reyes Rodriguez, mi madre, la hija de Antonio Reyes Estudillo, conocido en el pueblo como Antonio Lino, asesinado por los Nazis en 1941 con 29 años. Esta foto tiene ya diez años y estos niños ya no lo son tanto. Son jóvenes Valencianos a quienes los más mayores siempre tenemos una historia que contar.
En la foto: Adrián, Rocio (de rojo) y Laura
Tomado del Facebook de Francisco José Nieto Reyes
