Dice un amigo mío que una fiesta que necesite tal despliegue de seguridad debería ser replanteada inmediatamente. Como a casi todo el mundo que conozco la presencia de tantos miembros de las fuerzas del orden en esta fiesta me gustaba, no obstante, por malformación profesional lo comparaba con otros despliegues famosos en nuestra historia, como en los Sucesos o en el entierro de la madre de Pedro Moya Paredes, o recordaba a José Vela, Juan Pérez Blanco, Pepito Fernández, Martínez Becerra, Juan Vela, Federico Ortiz, Manuel Sánchez, los Pérez… como propietarios de los edificios que resultaban un marco incomparable para esta fiesta de la primavera, del baile y de la diversión. Era inevitable un «si levantaran la cabeza...»
Un hecho constatable y negativo es que la fiesta sigue produciendo mucha basura, desperfectos en casas, coches, etc, aunque puedan ser inevitables ante la presencia masiva de jóvenes. Tampoco me parece positivo que mucha gente, a partir de la treintena, este optando por irse a otros lugares para no presenciar estas fiestas. Constata el gran problema que para mi entender presentan estas fiestas en la actualidad; se ha perdido el protagonismo en ellas de la gente de B/CV, sin que para nada se pueda ver algo en esta frase en contra de la presencia de foráneos en ellas. Tengo la costumbre todos los años de ir desde la Plaza Rafael Bernal (el coordinador de la construcción de la Iglesia) hasta la calle Nueva (la calle de los Sucesos). Es una aventura difícil, pero muy agradable porque te encontrabas a muchos viejos conocidos. Nos ha llamado la atención como el porcentaje de foráneos va creciendo, la gente de B/CV era una inmensa minoría. En el otro lugar de concentración la Plaza del Pijo no pasa así y el ambiente ha sido tan bueno como siempre. Estas fiestas no pueden ser de la vaquilla, ni del botellón, ni del concierto siquiera, deben ser la Semana Cultural y Fiesta de la Independencia, donde la presencia de actividades con carácter lúdico cultural sea mayoritaria, incluyendo algunas relacionadas con nuestra historia y donde la vaquilla o la música tenga cabida, pero no con dominio absoluto. Creo que es la única forma de reconducir estas fiestas y que vuelva el protagonismo de la que nunca tuvo que perderlo: la gente de Benalup/Casas Viejas. Quiero terminar insistiendo en que este año la noticia ha sido que las peleas no han sido noticia.
