Un personaje fundamenal para entender la historia del siglo XX en Benalup-Casas Viejas, aunque su influencia es tan grande que se extiende al ámbito provincial, regional y nacional, es Carmen Domecq y Diez, nacida en 1911 y que murió antes de ayer, viernes 16 de abril, en Las Lomas (dónde pasó gran parte de su vida). En buena parte del siglo pasado a la mujer se le reservó el ámbito privado de la familia, mientras que el hombre se encargaba del ámbito público. Este también fue el caso de Carmen Domecq aunque su posición fue tan central que aun desde ese campo su importancia ha sido enorme. Decía Mintz en Las coplas de carnaval y la sociedad gaditana: «Don José y Doña Carmen gobernaban sus tierras de modo paternal. La moral y la conducta eran supervisadas con tanto cuidado como el trabajo. Se celebraba misa todos los domingos por la mañana, y se esperaba que los trabajadores asistieran. Las aldeas, organizadas como modelos de decoro y orden, eran cuidadosamente supervisadas por la misma Doña Carmen. Cada semana, normalmente el jueves, bienvenida o no, Doña Carmen inspeccionaba las casas para ver si estaban limpias y si las paredes necesitaban ser blanqueadas. Cada año ofrecía un premio de unas mil pesetas a la casa mejor mantenida».
Carmen Domecq y Diez había nacido en 1911, casó con
Jose Ramón Mora de Figueroa y Des Allimes en 1932 teniendo cuatro hijos; Ramón, María del Buen Consejo, Fernando y Silvia. Sus padres fueron Pedro Domecq y Núñez de Villavicencio y su madre María Diez y Gutiérrez. Eran 6 hermanos; Pedro, Álvaro, Juan Pedro, Salvador y María del Buen Consejo. Por la vía materna, hay que reseñar que los Domecqs provienen de los Pirineos franceses. En 1816, Pedro Domecq, un noble francés que había llegado a Jerez huyendo de la revolución de su país, crea una bodega y en 1822 funda “Pedro Domecq”. Su sucesor, Pedro Domecq Loustau casa con Carmen Núñez de Villavicencio. Jacques Maurice ha escrito lo siguiente de Pedro Domecq Núñez de Villavicencio, uno de los hijos de ambos. “Con Domecq penetramos en el círculo cerrado de los grandes cultivadores… Pedro de Domecq y Núñez de Villaviciencio …es el representante característico de una clase de grandes cultivadores, la de los cosecheros y negociantes de vino que son al mismo tiempo productores cerealistas… Para los campesinos sindicalistas Domecq es uno de los pocos, si no el único, que cumple con el compromiso firmado. Sin duda porque tanto su fortuna como su mentalidad, por impregnada que esté la segunda de paternalismo, son ya las de un gran capitalista…”
Estas palabras pueden ser perfectamente aplicables al matrimonio formado por José Ramón Mora Figueroa y Carmen Domecq y Diez, los impulsores del gran cambio de las Lomas. Es esa mentalidad la clave que explica las transformaciones que van a suceder en esta comarca en torno a esta explotación familiar y cuyas consecuencias llegan al ámbito económico, político, social, medioambiental… actual.
