Ya he hablado otras veces que el patrimonio fotográfico de Benalup-Casas Viejas es superior al de los pueblos del entorno. Ello se debe a que en tres periodos de nuestra historia se desplazaron historiadores y periodistas que dejaron constancia gráfica de su visita. La primera fue en la segunda década del siglo XX, la segunda en la cuarta con los Sucesos y la tercera en la séptima década a cargo de Jerome Mintz. La existencia de pinturas rupestres en la cueva del Tajo de las Figuras era conocida desde siempre por los cabreros de la zona. Se le achacaba «a los moros» dichas pinturas, así que no es nueva la costumbre de endosarle la culpa de algo a los islamitas. Pero será en 1913 cuando los médicos locales Don José Espina Calatriú y D. Rafael Bernal comunican la existencia de este yacimiento al cura gaditano Victor Molina. El 19 de Abril de 1913 visitan la cueva y realiza un informe (existe dicho informe y La primera fotografía es de esa visita que me la dejó Jose María González Espina, el cual heredó el interés cultural de su abuelo por la zona). Este informe conocido por J. Cabré y E. Hernández Pacheco hizo que ambos se desplazaran en el mes de junio al yacimiento. En 1914 visitan la cueva de nuevo Cabré y Hernández Pacheco, pero también otros especialistas como el abate Breuil o W. Verner. En 1914 aparece la publicación sobre las «Pinturas prehistóricas del extremos sur de España Laguna de la Janda» firmada por Juan Cabré y Hernández Pacheco. El Tajo de las Figuras fue declarado monumento Arquitectónico Artístico en el año 1924. De esas visitas existen sus correspondientes fotografías. Localizado y estudiado el Tajo de las Figuras, encontraron otros abrigos con pinturas esquemáticas en lugares cercanos a la depresión de La Janda, como las cuevas de los Ladrones en la garganta del Cuerno. Los primeros resultados se expusieron en la sesión de la Sociedad Española de Historia Natural del 2 de julio de 1913. La monografía, redactada por Cabré, pero firmada por ambos, se publicó en 1914. Así, el arte esquemático estaba también presente en el extremo septentrional de la Península.
A comienzos de 1914, Breuil y Verner, con la colaboración de Miles Burkitt, estudiaron las pinturas del Tajo de las Figuras de La Janda y prospectaron con cuidado las sierras vecinas. Pero los resultados no se publicarían hasta unos años más tarde. Lo que si descubriría el abate Breuil serían restos de diez dólmenes en la zona. Dólmenes que serán objeto de otra entrada en días posteriores. Luego, desde la década de los veinte hasta casi la actualidad la presencia de extranjeros en el pueblo con el objetivo de ver las pinturas ha sido constante, hasta tal punto que en la memoria colectiva de la gente está la escena del barbero con la cuerda ofreciéndola por la calle San Juan «Figuri, figuri…» a los ingleses o alemanes que se acercaban al pueblo con ese interés. En la actualidad se ha hecho un centro de interpretación de la prehistoria en Cádiz, que funciona a medio gas y que no tiene completadas sus infraestructuras y la cueva del Tajo de las Figuras permanece cerrada a las visitas del público desde el 10 de octubre de 2008.
La segunda foto es del archivo de Nicolás Pérez, no sé como llegó hasta allí si alguien lo sabe o tiene más me encataría publicarlas. La foto es preciosa y significativa. En ambas aparece José Espina Calatriu, Rafael Bernal y Victor Molina, el 19 de abril de 1913.
