Este año puede ser el veinte aniversario de la peña de los veinte duros, pero también puede ser el año que viene o celebrar en el 21 aniversario el veinte aniversario, algo parecido a lo que paso con el 25 aniversario del Tajo de las Figuras. Y es que estamos ante una peña muy especial. Una peña de amigos donde los amigos deciden que no haya nadie que decida, sino que lo importante es imponer una dinámica creadora. En una de las fotos robadas de la peña aparece una alusión al presidente, un presidente que tiene la gran virtud de que su poder de delegación es tan omnipodo que sin duda
demuestra que no hay que ser un presidencialista para que las asociaciones funcionen correctamente. En esta feria está acudiendo muchísima gente, yo casi me atrevería a escribir que más gente que nunca y es que cada vez son más las que la utiliza como lugar de reunión y diversión. Se guisan muchas cosas allí y la gente no le gusta perderse ni la sopa fresca, ni los duelos ni quebrantos, ni el gamo, ni la ternera, ni los conejos.Ha habido años más blandos y más polémicos, pero ellos duros que requeteduros. Como resistir es vencer han conseguido que la peña de los 20 duros sea una referencia necesaria de la feria y haya que ir a ella a beber y comer. La novedad de esta año es que por primera vez, desde su fundación, no vamos a disfrutar de los garbanzos de la
familia Rehuelga (la nuestra), seguro que los vamos a echar de menos y para eso estará el gran (en todos los sentidos de la palabra) Manolo, para recordárnoslo. Hoy en el día de la mujer se ha llenado hasta la bandera. La última foto es un ejemplo de como el traje de sevillana se ha impuesto los jueves. Y es que se ha consolidado la feria de día y en ese logro esta peña ha jugado un papel capital.
Parece ser que fue en 1991 cuando se creó esta peña bebiendo, nunca mejor escrito,
de dos anteriores asociaciones, la del Fino Quinta y la peña de las Lagunetas. Asociaciones estas que estaban inspiradas por el espíritu de los viejos tiempos y tenían un carácter más elitista. Ésta recogió el testigo, adoptó el espíritu de la colmena (las abejas pululan de un lado para otro sin saber qué les impulsa a moverse, sin nadie que las dirija y con el objetivo de la socialización. Es el caos, que hay tanto, que cada uno va por su lado y al final termina apareciendo el orden) se adaptó a los nuevos vientos y tiempos, hasta convertirse en un referente en el verano benalupense. Para entender esta peña hay que remontarse a la transición y al bar central y protagonista de ella, La Colmena, donde resurgió el carnaval, donde se hablaba de política, donde maduraron al compás de una copa proyectos deportivos, culturales o políticos. Era el bar de la vanguardia, de lo nuevo, de lo crítico. Era el bar de gente con inquietudes, del mundillo de lo que se movía, de lo que se cocía y guisaba, del carnaval. Fue el bar donde se democratizó el catavinos y se dignificó la cosa pública. Luego se hizo pequeño y se trasladó cincuenta metros más a la derecha, al Dornillo. Allí, en aquel nuevo espíritu de la colmena, nació esta peña. El nombre se le ocurió a Manolo Motas. De la cerveza y el vino del medio día, de aquellos duros que en principio fueron veinte y ahora son casi treinta, de aquella barra donde se habló y se proyectó sobre lo humano y lo divino se forjó la dureza de la peña actual. Y como eran duros están durando y durarán hasta que duren duros, como las cosas buenas de la vida. En la actualidad las reuniones previas se hacen en la peña del Barcelona, y lo mismo que dicen que el Barsa es más que un club, la peña de los 20 duros es más que una peña, porque recoge lo mejor del espíritu de la Colmena y de Casas Viejas; la ironía, la crítica, la implicación, la amistad, el humor, la «combebencia», la socialización necesaria…y la libertad.
