A principio de verano tuvo bastante resonancia en internet la publicación de un «Informe inédito sobre Casas Viejas. Testimonio de un guardia de asalto». El libro consta de una presentación, del informe en sí en nueve páginas y otras ocho páginas de notas realizadas por Juan Antonio Antequera Luengo. El guardia de asalto José Luengo Camacho cuenta su experiencia desde que la tarde del 11 de enero le ordenan que vaya a Casas Viejas acompañando al delegado del gobierno hasta que el 12 vuelve para Cádiz. Por lo que cuenta no presenció los hechos más importantes, porque estuvo en el cuartel durante el asalto al casarón de Seisdedos y parece que estaba en Medina mientras la razzia del día 12 a las siete de la mañana. Pero el libro es interesante porque recrea con todo lujo de detalles el ambiente de aquellos días:«Decidimos marcharnos donde estaba el resto de la fuerza, que era siguiendo la calle para el centro del poblado, que desemboca en una plazoletita de reducidas dimensiones con el piso asfaltado en un extremo de la citada plaza; a la izquierda se encuentra una capilla cuyo exterior es una cosa preciosa desde luego en pueblecito como Casas Viejas; al frente hay unos restos de viviendas cuyos muros derrruidos ocupan todo aquel lado de la plaza a la derecha, y frente a la capilla se alza la casa cuartel de la Guardia Civil y entrando en la plaza, a la derecha, hay una posada, ocupando la esquina una tarberna del mismo dueño, que comunica con la posada y donde las fuerzas habían establecido como una especie de cuarte general y, al mismo tiempo, hospital». Cuando las fuerzas terminan con la resistencia del casarón de Seisdedos lo celebran en la tienda de los Pérez (hoy pub Tato)«Allí (cuartel de la Guardia Civil) estuvimos hasta el final de la toma, que fue a las cuatro y cinco de la madrugada que se sintieron los últimos tiros, sacándose entonces al de Asalto que estaba dentro del patio, el cual había estado 14 horas herido y sin poder salir. Deseguida acudió toda la fuerza al café que hacía de cuartel general y se empezó a festejar la victoria alcanzada con la toma de la casa. Allí se le dio por cuenta del Ayuntamiento café y copa a toda la fuerza».La primera fotografía es de Serrano («y entrando a la plaza a la derecha hay una posada ocupando la esquina una taberna del mismo dueño»). La segunda es de Campua («al frente hay unos restos de viviendas cuyos muros derrruidos ocupan todo aquel lado de la plaza a la derecha»). La tercera también es de Campúa («a la izquierda se encuentra una capilla cuyo exterior es una cosa preciosa desde luego en pueblecito como Casas Viejas»)
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