Desde mediados del siglo XIX hasta la actualidad se han perdido en la zona al menos 32 especies, siendo el grupo afectado por estas regresiones es el de las rapaces diurnas (Accipitridae) al que corresponde el 45% de las pérdidas. Bernaldo de Quiros dice en el libro ya citado: «Las rapaces son muy abundantes en esta región, y en la época que yo la he visitado he visto algunos géneros de ellas en gran cantidad.
El Tinnunculus tinunculus y su similar Tinnunculus namanni o primilla, invaden el espacio en el pueblo de Vejer. Parándose en las azoteas y anidando en los muros antiguos y en la torres, constituyen una verdadera legión, y por todo el campo se los ve cazar, quedándose a intervalos quietos en un mismo punto del espacio, batiéndo sus alas, con un movimiento casi imperceptible, y abriendo su cola en forma de abanico. Esto lo hacen al acechar algún pequeño roedor, o algún insecto; si logran descubrirlo, se arrojan veloces sobre su presa, y pasado un instante, salen volando hasta elevarse diez o doce metros, hacen algunos giros y vuelven otra vez a quedarse inmóviles, de tal manera, que más parece que alguien los sujeta en el aire sin dejarlos avanzar, y no que lo logren con los movimientos de sus alas. Tienen una vista muy penetrante, un volar muy rápido y son de las más esbeltas y bonitas rapaces». «Cien años más tarde la presencia de este cérnicalo sigue siendo importante, y como se puede leer en la red
:»los cernícalos primilla que tienen su segunda residencia en Vejer estarían encantados.» Sobre los
«Birdwatchers» he encontrado lo siguiente en esta página: «El ‘birdwatcher’ u observador de aves suele ser un personaje culto, de clase media-alta y que, en España, proviene del Reino Unido o de algún país del norte de Europa. Pertrechado con prismáticos (600 euros) y telescopio (1.000 euros), no sale al campo sin su guía de aves, una gorra y ropa de abrigo, si hay viento fuerte. Asiste cada año a la Feria de Rutland (Reino Unido), la más importante del mundo, y en el estrecho busca, sobre todo, a las rapaces. Pero el interés por la ornitología en el estrecho viene de antiguo. De hecho, se han documentado pinturas rupestres del Neolítico en las que se observan bandos de aves en la Cueva del Tajo de las Figuras y en la Cueva del Arco de Benalup-Casas Viejas. El Tajo de las Figuras está en las cercanías de lo que fue hasta mediados del siglo XX la Laguna de la Janda, un hábitat idóneo para la alimentación y reproducción de aves. Pero, según la Asociación de Amigos Laguna de la Janda, “la irracional fiebre desecatoria del desarrollismo consiguió desecar la laguna”. La Consejería andaluza de Medio Ambiente y la Fundación Migres plantean la restauración del entorno».
La ilustración es del libro de Irby The ornithology of the Straits of Gibraltar

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