Yo las recuerdo con mucho cariño. En mi casa, mi madre se llevaba un tiempo ahorrando para comprar harina y el día de Nochebuena hacía buñuelos, que estaban buenísimos.
Las celebrábamos en familia y me acuerdo de que una vez, en casa de mi abuela Andrea, estábamos los abuelos, sus once hijos, los cónyuges y los nietos. No sé cuántos éramos, pero muchos, porque también había amigos de mis tíos.
Cuando las celebrábamos en mi casa, aparte de la familia venían los vecinos y los amigos. Hacíamos zambombas y música raspando la cucharilla sobre la botella de anís.
También recuerdo que en 1957 no celebramos nada porque esa Nochebuena murió mi tía Tolina; y que cuando estábamos en el carbón, las celebrábamos igual que en casa, pero solo éramos mis padres y mis hermanos.
En cuanto a los regalos en Navidad, nada o poca cosa, a pesar de que mis padres preferían quedarse sin comer que dejarnos sin regalos. Recuerdo algunos regalos de Reyes en Las Gargantillas: una pelota de goma, una muñeca para mi hermana Luisa, una moto de hojalata para mi hermano J. Antonio, etc. También conservo el recuerdo de las cunitas de corcho para las muñecas, que nos hacía mi padre. Y me acuerdo de decirle a mis padres que esa noche había oído pasar a los Reyes Magos. En definitiva, lo pasábamos muy bien.
(En la fotografía, la familia Reyes Monroy).
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