Esta viñeta del El Perich la publicó la Vanguardia el 28 de octubre de 1970. Refleja un estado de ánimo que no sólo justifica el trasvase masivo de la gente del campo a la ciudad, el éxodo rural que lo llaman los geógrafos, sino también que las actuaciones del hombre sobre el medio ambiente estuvieran justificadas por la supervivencia de este. Es lo que pasó aquí con la desecación de la Laguna de la Janda. Aquello se convirtió en el pulmón de la zona, pasando a ser el punto de inflexión de la modernidad. Esa forma de consolidar la propiedad privada «resolvía» el problema agrario del pueblo, cosustancial a su origen. Está claro que con los presupuestos actuales la desecación no se haría de la forma que se realizó en ese momento, pues el hecho de que la zona era una de la más rica ecológicamente hablando de Europa lo impediría.
Esa viñeta también me ha recordado la urbanización de las Lagunetas. Unos adosados «preciosos», con piscina incluida, en pleno meollo de los alcornocales. El hecho de que previamente se sacó a las Lagunetas del parque permitió esta urbanización. Independientemente de los impactos a la zona y al río cercano, una cosa es la legalidad y otra bien distinta la moralidad y la necesidad. Hace poco estuvimos echándoles fotos para un trabajo sobre la sierra. No vive nadie en ellas, están bien cuidadas, pero no pueden evitar que su infinita soledad  refleje el fracaso de la reciente especulación global a la que hemos asistido. Si a la viñeta del Perich le cambiamos «hambre por pelotazo» entederemos porque he relacionado el chiste con esta urbanización. Es decir, que tanto las actuaciones como el pensamiento se adaptan a las circunstancias que imperan. Siendo las élites políticas y sociales los que marcan las actuaciones y las ideas.
El otro día, un amigo campero, culto y jubilado donde los haya,  me regaló una guía para excursionistas en el parque de los Alcornocales. En la primera página aparece este proverbio indio: «La naturaleza no es una herencia de nuestros hijos, sino un prestamo de nuestros nietos»

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